La próxima administración del presidente electo de Honduras, Nasry Asfura, se encamina a una reducción significativa del aparato estatal, que contempla la eliminación de 38 instituciones públicas y la implementación de una política estricta de austeridad, con el objetivo de optimizar el gasto y fortalecer las finanzas públicas del país.
La información fue ofrecida por la designada presidencial electa María Antonieta Mejía, quien explicó que la reestructuración permitiría generar un ahorro estimado en 15 mil millones de lempiras, recursos que serán destinados principalmente a saldar compromisos laborales pendientes del Estado.
Mejía aseguró que la medida constituye un paso clave para ordenar las cuentas públicas, reducir duplicidades institucionales y priorizar obligaciones esenciales, como parte del plan económico que acompañará el inicio del nuevo gobierno.
Como señal de coherencia con esta línea de austeridad, Asfura también anunció una reducción en los costos de su toma de posesión, la cual se celebrará en el Congreso Nacional de Honduras, en lugar del Estadio Nacional. El acto será de carácter simbólico y no contará con la presencia de jefes de Estado invitados.
Con estas decisiones, el gobierno entrante busca enviar un mensaje de sobriedad, responsabilidad fiscal e institucionalidad, marcando el tono de una gestión enfocada en la eficiencia del gasto público desde su inicio.
