El Gobierno del presidente Donald Trump definió este domingo su posición respecto al petróleo venezolano, tras la captura del mandatario Nicolás Maduro y el anuncio de que Estados Unidos asumirá la dirección administrativa de Venezuela de manera provisional, hasta que se produzca una transición política.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, explicó que uno de los principales intereses estratégicos de la actual Administración es el aprovechamiento del crudo pesado venezolano, específicamente mediante su refinación en instalaciones energéticas ubicadas en territorio estadounidense.
Rubio señaló que Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo a nivel mundial, de acuerdo con datos de la OPEP, lo que convierte al país suramericano en un actor clave dentro del mercado energético global, especialmente en un contexto de reconfiguración geopolítica y de seguridad energética.
De acuerdo con las autoridades estadounidenses, esta estrategia busca garantizar estabilidad en el suministro energético y maximizar la capacidad operativa de las refinerías norteamericanas, muchas de las cuales están diseñadas para procesar crudos pesados similares al venezolano.
El anuncio se produce en medio de un escenario internacional marcado por tensiones diplomáticas y debates sobre la legalidad y el alcance de la actuación de Washington en Venezuela, mientras diversos actores internacionales observan con atención el desarrollo del proceso de transición anunciado por la Casa Blanca.
