Con voz firme y mirada directa, Gisèle Pelicot se enfrentó este miércoles a Husamettin D., de 44 años, el único de los 51 hombres condenados por violarla que ha recurrido la sentencia. Frente al Tribunal de Apelación de Nimes, al sur de Francia, la víctima le lanzó una pregunta que resonó en la sala:
“¿Cuándo lo reconocerá? ¡Asuma sus actos!”.
Fue la tercera jornada de un proceso marcado por la tensión y la emoción. En diciembre pasado, 51 hombres fueron condenados por violación y agresión sexual bajo sumisión química, pero solo Husamettin D. apeló su condena de nueve años de prisión, arriesgándose ahora a una pena máxima de 20 años.
“Me violó, no fue una escena de sexo”
Durante su declaración, Pelicot se dirigió directamente al acusado, desmintiendo su intento de minimizar los hechos:
“Me violó, no es una escena de sexo. Estas escenas son horribles, siempre viviré con esas imágenes en mi cabeza. Cuando uno es violador, lo es, y para toda la vida”.
La víctima manifestó su incredulidad ante la falta de arrepentimiento del acusado, casi un año después de su condena inicial. “La única víctima en esta sala soy yo, usted no. Asuma sus actos de una vez, siento vergüenza por usted”, añadió.
Un caso de abuso sistemático y sumisión química
El caso de Gisèle Pelicot conmocionó a Francia al revelar un sistema de abuso sexual organizado por su exmarido, Dominique Pelicot, quien fue condenado en firme a 20 años de prisión.
Los hechos ocurrieron la noche del 28 al 29 de junio de 2019, cuando Gisèle fue drogada por su esposo y violada mientras se encontraba inconsciente. El horror quedó registrado en 14 vídeos grabados con el teléfono móvil del agresor principal, donde se observa la participación de Husamettin D.
A lo largo del proceso, el acusado ha sostenido que también fue víctima de Dominique Pelicot, una versión desmentida por las pruebas audiovisuales y el testimonio de la propia víctima.
“No me arrepiento de haber denunciado”
Visiblemente agotada, Gisèle Pelicot declaró ante los magistrados:
“Estoy hasta la extenuación de un proceso que dura cinco años. Sigo afectada, porque esto es desgarrador para mí. El daño está hecho, pero nunca me he arrepentido de tomar la decisión de denunciar”.
Dirigiéndose a otras mujeres, envió un mensaje de fortaleza y esperanza:
“A las víctimas les digo que nunca deben tener vergüenza de denunciar lo que les han hecho sufrir por la fuerza”.
Un juicio marcado por la dignidad y la confrontación
Durante la audiencia, Pelicot reaccionó con indignación ante los intentos del abogado defensor, Jean-Marc Darrigade, de insinuar que ella “se exhibía” por bañarse desnuda en su propia piscina.
“¿Usted piensa que si yo hubiera sabido que Dominique Pelicot me drogaba no lo habría denunciado? ¿Está de broma?”, respondió la víctima, visiblemente molesta.
Símbolo de resistencia
El proceso, que continúa en el Tribunal de Apelación de Nimes, ha convertido a Gisèle Pelicot en símbolo de resistencia y valentía frente a la violencia sexual en Francia. Su testimonio, cargado de firmeza y humanidad, ha devuelto el rostro y la voz a miles de mujeres que aún luchan por justicia.
“Nunca más callaré”, dijo antes de abandonar la sala, entre aplausos contenidos y miradas de respeto.
