La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, ordenó este lunes al Departamento de Justicia iniciar una investigación formal con un gran jurado sobre una supuesta conspiración para deslegitimar la victoria electoral de Donald Trump en 2016, relacionada con la polémica “trama rusa”.
La medida surge tras una denuncia presentada en julio por la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, quien acusó a altos funcionarios de la Administración de Barack Obama de haber fabricado o distorsionado información para vincular la campaña de Trump con una supuesta interferencia cibernética por parte de Rusia.
Denuncias graves y documentos desclasificados
De acuerdo con Fox News Digital, que cita fuentes cercanas a la investigación, Bondi tomó la decisión tras recibir documentos desclasificados proporcionados por Gabbard, los cuales habrían motivado la creación de un equipo especial dentro del Departamento de Justicia para evaluar las pruebas.
“Se han presentado elementos suficientes para que se inicie un procedimiento legal ante un gran jurado”, indica la cadena, aunque el Departamento de Justicia no ofreció comentarios oficiales al cierre de esta edición.
¿Quiénes estarían implicados?
La denuncia señala que el 9 de diciembre de 2016, altos cargos del Consejo de Seguridad Nacional se reunieron en la Casa Blanca, entre ellos:
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James Clapper, entonces director de Inteligencia Nacional
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John Brennan, exdirector de la CIA
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Susan Rice, exasesora de Seguridad Nacional
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John Kerry, exsecretario de Estado
Según la acusación, un asistente de Clapper habría enviado un correo electrónico a líderes de inteligencia solicitando una revisión “a petición del presidente”, basándose en información no verificada o fabricada, sobre la presunta injerencia rusa.
Reavivando la batalla política
La investigación sobre la “trama rusa” fue iniciada originalmente por el FBI bajo la dirección de James Comey, quien fue despedido por Trump meses después de asumir la presidencia. El caso derivó en la designación de un fiscal especial, Robert Mueller, cuyo informe final no concluyó que hubiera colusión criminal entre Trump y Rusia, pero sí expuso intentos de obstrucción a la justicia.
Ahora, esta nueva investigación podría reabrir un capítulo polémico en la política estadounidense, poniendo bajo la lupa a figuras de alto perfil de la era Obama y reconfigurando el discurso en torno a la legitimidad de la presidencia de Trump.
Se desconoce aún si la decisión de Bondi resultará en imputaciones formales, pero el uso de un gran jurado sugiere que el Departamento de Justicia considera suficiente gravedad en las alegaciones para activar el sistema penal federal.
La decisión promete elevar la temperatura política en Washington, especialmente en medio de una nueva campaña presidencial en la que Trump busca la reelección.
