El expresidente de Perú, Alejandro Toledo (2001-2006), fue condenado este miércoles a 13 años y 4 meses de prisión por el delito de lavado de activos agravado en el marco del denominado caso Ecoteva, una de las investigaciones más emblemáticas de corrupción que involucra al exmandatario.
La sentencia fue dictada por la Novena Sala Penal Liquidadora de la Corte de Lima, que halló responsables a Toledo y a varios de sus allegados por operaciones ilícitas con fondos provenientes de sobornos pagados por las constructoras brasileñas Odebrecht y Camargo Correa.
El caso está relacionado con la compra de lujosas propiedades inmobiliarias a través de la empresa Ecoteva Consulting Group, constituida en Costa Rica por Eva Fernenbug, suegra del exmandatario. Según las investigaciones, millones de dólares en sobornos fueron transferidos a Ecoteva para adquirir bienes a nombre de terceros y ocultar el origen ilícito de los fondos.
Junto a Toledo, fueron señalados como coautores su esposa Eliane Karp, su exjefe de seguridad Avraham Dan On, Shai Da On y la propia Eva Fernenbug.
El expresidente ya cumple una condena previa de 20 años de prisión por colusión y lavado de activos en el caso de los sobornos de Odebrecht vinculados a la construcción de varios tramos de la carretera Interoceánica.
Toledo se encuentra recluido en la cárcel de Barbadillo, ubicada en el este de Lima, una prisión reservada exclusivamente para expresidentes peruanos procesados o sentenciados por corrupción.
Con esta segunda condena, Toledo acumula más de 33 años de prisión efectiva, consolidando su imagen como uno de los principales protagonistas de los escándalos de corrupción que han sacudido al Perú en los últimos años.
El Ministerio Público anunció que continuará los procesos abiertos contra otros exfuncionarios y empresarios vinculados a Odebrecht, en un contexto donde varios expresidentes peruanos —incluyendo a Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y Alan García— también han estado implicados en casos similares.
