El director del Centro de Análisis e Investigación en Derechos Humanos (CARDH), Gédéon Jean, afirmó este miércoles que la recién aprobada Fuerza de Eliminación de las Pandillas (GSF) en Haití debe estar bajo el mando de una potencia con capacidad militar real, y no limitada a pequeños países del Caribe, si se busca obtener resultados efectivos frente a la grave crisis de seguridad que enfrenta la nación.
Jean advirtió que sin una estructura de comando sólida y recursos adecuados, la nueva fuerza podría repetir los errores de misiones anteriores que fracasaron en contener el avance de los grupos armados que hoy dominan gran parte de Puerto Príncipe y otras zonas del país.
“Solo una nación con poderío real podrá hacer frente a las bandas fuertemente armadas y garantizar resultados concretos en la estabilización de Haití”, sostuvo el especialista, quien ha seguido de cerca la evolución del conflicto interno y las violaciones a los derechos humanos.
Una nueva misión con mayores expectativas
La GSF, aprobada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, reemplazará a la actual Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), encabezada por Kenia desde 2024.
El nuevo contingente contará con hasta 5,500 efectivos militares y 50 civiles durante su primer mandato de 12 meses, con la posibilidad de ser renovado según los avances en el terreno.
De acuerdo con la resolución de la ONU, la misión tiene como objetivo restaurar el orden público, desarticular las pandillas, proteger a la población civil y respaldar a las instituciones haitianas en el restablecimiento de la gobernabilidad.
Contexto de crisis y violencia
Haití atraviesa una de las peores crisis humanitarias y de seguridad de su historia reciente. Las bandas armadas controlan aproximadamente el 80 % del área metropolitana de Puerto Príncipe, cometiendo secuestros, extorsiones, asesinatos y desplazamientos forzados.
En lo que va de 2025, más de 5,000 personas han muerto por la violencia, según cifras del propio CARDH, mientras que más de 400,000 han sido desplazadas internamente.
Críticas a la gestión internacional
Jean recordó que la misión encabezada por Kenia fue objeto de críticas por falta de coordinación, recursos y liderazgo militar, lo que debilitó su capacidad operativa en el terreno. Por ello, insistió en que la nueva estructura debe contar con la participación activa de una potencia global con experiencia en operaciones de estabilización y logística avanzada.
“No se trata solo de enviar tropas, sino de garantizar una cadena de mando efectiva, inteligencia militar, apoyo logístico y sostenibilidad política”, subrayó el director del CARDH.
Desafío regional
La comunidad internacional confía en que la Fuerza de Eliminación de las Pandillas (GSF) marque un punto de inflexión en la lucha contra la violencia en Haití. Sin embargo, los expertos coinciden en que sin un liderazgo robusto, financiamiento estable y compromiso regional, el país podría seguir atrapado en el ciclo de anarquía, corrupción y fragilidad institucional que lo aqueja desde hace más de una década.
