España se sumó al grupo de países que rechazan reconocer la intervención de Estados Unidos en Venezuela, luego de confirmarse la captura del expresidente Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, un hecho que ha generado amplio debate y preocupación en la comunidad internacional.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, manifestó su inquietud ante esta acción y dejó claro que España no respaldará ninguna operación que, a su juicio, contravenga los principios fundamentales del derecho internacional y las normas que rigen las relaciones entre Estados.
En un pronunciamiento oficial, Sánchez fue enfático al señalar que este tipo de intervenciones no se ajustan al marco jurídico internacional vigente y que la iniciativa promovida desde la Casa Blanca carece de legitimidad. Asimismo, advirtió que este proceder establece un precedente peligroso, capaz de poner en riesgo la estabilidad global y el orden internacional.
La postura de Madrid refuerza el llamado de varios gobiernos europeos a privilegiar las vías diplomáticas y multilaterales para la resolución de la crisis venezolana, en un contexto marcado por crecientes tensiones geopolíticas y posiciones encontradas entre actores internacionales clave.
