Un fuerte conflicto sacude a la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos luego de que la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, ordenara a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) retirar un informe clasificado sobre Venezuela, a pesar de que el personal técnico de la agencia aseguraba que el documento era preciso, completo y cumplía con todas las políticas internas.
La polémica medida, considerada “altamente inusual”, ha generado preocupación entre funcionarios de alto nivel, legisladores y expertos en seguridad nacional, ya que el reporte incluía información sensible sobre conversaciones entre Richard Grenell, uno de los enviados especiales del presidente Donald Trump, y el presidente venezolano Nicolás Maduro.
LOS DETALLES DEL INFORME RETIRADO
Según fuentes cercanas al caso, el documento contenía:
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Detalles de conversaciones entre Grenell y Maduro.
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Seguimiento de la NSA a las comunicaciones del enviado especial.
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Análisis de la política estadounidense hacia Venezuela y posibles negociaciones secretas.
En abril de 2025, Gabbard ordenó la eliminación completa del informe, tanto en archivos manuales como digitales, bajo el argumento de proteger la privacidad de una persona cuya identidad había sido revelada en el documento.
UNA DECISIÓN SIN PRECEDENTES
Funcionarios de inteligencia describen la medida como “extremadamente rara” y aseguran que normalmente son las agencias involucradas quienes deciden si un informe debe retirarse, no la oficina de la Directora Nacional de Inteligencia.
Gabbard, quien mantiene una relación cercana con Grenell, es una de las pocas funcionarias que recibe versiones sin censura de los reportes clasificados, lo que ha generado sospechas sobre posibles conflictos de intereses.
TENSIONES DENTRO DE LA ADMINISTRACIÓN TRUMP
Este episodio ha evidenciado divisiones internas en la política estadounidense hacia Venezuela:
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Richard Grenell, aliado cercano de Gabbard, ha mantenido contactos discretos con funcionarios venezolanos.
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Marco Rubio, jefe de la diplomacia y secretario de Estado, se opone a cualquier concesión hacia Maduro.
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La Casa Blanca enfrenta presiones cruzadas entre quienes buscan mantener la línea dura y quienes consideran abrir canales de negociación con Caracas.
DESPIDOS Y CRISIS EN LA COMUNIDAD DE INTELIGENCIA
La controversia escaló aún más cuando Gabbard despidió a los dos principales funcionarios de carrera del Consejo Nacional de Inteligencia, responsables de evaluar amenazas críticas contra EE.UU..
Los despidos se produjeron poco después de que se publicara una evaluación desclasificada que desmentía un argumento clave del gobierno de Trump sobre la banda criminal venezolana Tren de Aragua, debilitando la narrativa oficial.
LO QUE VIENE
El Congreso ya ha solicitado informes internos sobre el retiro del documento y varios senadores republicanos calificaron la decisión de Gabbard como “un acto de censura encubierta”.
Mientras tanto, analistas de seguridad advierten que la eliminación del reporte podría comprometer la transparencia en el manejo de inteligencia y afectar la política exterior de EE.UU. hacia Venezuela en un momento de alta tensión geopolítica.
