En un discurso cargado de mensajes políticos y religiosos, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, defendió este martes ante la Asamblea General de la ONU la familia tradicional como “el núcleo más sagrado de las sociedades” y denunció lo que calificó como “un genocidio transmitido en vivo” en la Franja de Gaza.
“La institución de la familia está hoy bajo amenaza como nunca antes. Defender a la familia compuesta por una mujer y un hombre es defender a la humanidad, la naturaleza, la vida y el futuro”, afirmó el mandatario turco, quien advirtió que su país “continuará protegiendo a la familia frente a los ataques cada vez mayores”.
Erdogan cuestionó de manera indirecta las políticas que amplían derechos a las diversidades sexuales en varias naciones, al señalar que “nadie debe imponer a otros su visión sobre género o identidad”. “Respetamos a todas las personas, pero también exigimos respeto para nuestros valores”, añadió, en medio de murmullos entre los delegados.
Denuncia sobre Gaza
Con tono duro, Erdogan centró gran parte de su intervención en la guerra en Gaza. “Cada día, cada hora, un niño muere en Gaza. Más de 65.000 civiles han perdido la vida y al menos 20.000 eran menores”, denunció. Añadió que 428 personas han fallecido por hambre, incluidos 146 niños, y criticó que ni siquiera la ONU haya podido proteger a su propio personal en el enclave.
El presidente turco calificó de cómplices a las potencias occidentales que, a su juicio, “guardan silencio ante la barbarie” y pidió a todos los países reconocer de inmediato al Estado palestino. También felicitó al secretario general António Guterres por su “coraje” en medio de la crisis.
Llamado a la paz y reformas globales
Erdogan subrayó que “no hay ganadores en la guerra ni perdedores en una paz justa”, recordando el papel mediador de Turquía en los conflictos entre Rusia y Ucrania, Azerbaiyán y Armenia, y en crisis de África. Además, insistió en reformar el Consejo de Seguridad de la ONU bajo su lema “El mundo es más grande que cinco”.
Otros temas
El líder turco abordó cuestiones como el programa nuclear de Irán, la defensa de los derechos de la comunidad turcochipriota, la lucha contra la islamofobia y los riesgos de la inteligencia artificial. También destacó el movimiento ambiental “cero residuos” impulsado por su esposa y recordó que Turquía se ubica entre los mayores donantes de ayuda al desarrollo.
“Un mundo más justo es posible y Turquía continuará luchando por construirlo”, concluyó Erdogan, cerrando con un mensaje religioso: “Que Dios nos ayude y nos guíe a todos”.
