La Franja de Gaza vivió este viernes uno de sus días más tensos y, al mismo tiempo, más esperanzadores en años. Al mediodía local, entró oficialmente en vigor el acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás, tras la aprobación del plan impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que busca poner fin a dos años de devastadora guerra.
Miles de palestinos comenzaron a desplazarse desde el centro hacia el norte del enclave, especialmente en la zona de Wadi Gaza, luego de que el Ejército israelí confirmara la entrada en vigor del cese de hostilidades. Minutos antes del anuncio, se habían registrado intensos bombardeos en distintas zonas, pero tras el inicio formal del alto el fuego no se reportaron incidentes significativos.
El acuerdo incluye la liberación de los rehenes israelíes restantes a cambio de prisioneros palestinos y la retirada parcial de las tropas israelíes a las líneas de repliegue acordadas. Según fuentes de seguridad citadas por la prensa israelí, las fuerzas militares controlarán aproximadamente el 50% del territorio de Gaza en esta fase inicial.
EL PLAN DE TRUMP Y LA PROMESA DE UNA TRANSICIÓN
El plan, presentado como una “hoja de ruta hacia la estabilidad”, representa un paso clave hacia el fin del conflicto, pero plantea numerosas incógnitas: si Hamás aceptará el desarme, quién gobernará Gaza tras la retirada israelí y cómo se garantizará la seguridad a largo plazo.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, defendió el acuerdo en un mensaje televisado, advirtiendo que Israel no bajará la guardia:
“Si esto se logra de la manera fácil, que así sea. Si no, se logrará de la manera difícil. Hamás aceptó el trato solo cuando sintió la espada en el cuello, y la sigue teniendo”.
UN ALTO EL FUEGO ENTRE RUINAS Y DOLOR
La guerra, iniciada el 7 de octubre de 2023 tras el ataque de Hamás al sur de Israel —que dejó 1.200 muertos y 251 rehenes—, ha tenido un costo humano devastador. La ofensiva israelí ha dejado más de 67.000 muertos y casi 170.000 heridos, según cifras del Ministerio de Salud de Gaza, consideradas por la ONU como las más confiables disponibles.
“Los bombardeos han aumentado considerablemente hoy, aunque ahora todo parece más calmado”, relató Mahmoud Sharkawy, refugiado en el campo de Nuseirat, quien describió una noche de explosiones y sobrevuelos militares antes del anuncio del ejército.
Al norte, Heba Garoun, residente de la Ciudad de Gaza, dijo que vivió el anuncio entre la incertidumbre y el miedo:
“Hemos escuchado bombardeos toda la noche, incluso después de que dijeron que habría alto el fuego. No sabemos si realmente ha terminado”.
UNA REGIÓN EN LLAMAS Y UN MUNDO DIVIDIDO
El conflicto no solo ha dejado una catástrofe humanitaria, sino que también ha reconfigurado el mapa político de Medio Oriente, generando tensiones en Líbano, Siria y Yemen, además de protestas masivas en todo el mundo.
El Gobierno israelí enfrenta acusaciones internacionales de genocidio, mientras que Hamás sigue siendo señalado por crímenes de guerra y uso de civiles como escudos humanos.
El plan de Trump, con apoyo de Egipto y Qatar, busca ahora consolidar un proceso de desmilitarización gradual, aunque diplomáticos de la ONU advierten que “la paz real aún está lejos”.
Por el momento, en las calles destruidas de Gaza, el silencio de las bombas suena como un respiro frágil, una tregua que muchos temen que, como tantas otras, sea apenas una pausa en una guerra interminable.
