El Papa León XIV planea realizar su primera visita internacional desde que asumió el pontificado, y el destino elegido sería Líbano, según confirmó este miércoles el cardenal Bechara Rai, líder de la Iglesia Católica Maronita.
Durante una entrevista con el canal al-Arabiya, Rai adelantó que el viaje se llevaría a cabo “antes de diciembre”, aunque no especificó una fecha exacta. Un funcionario libanés también confirmó que existen conversaciones avanzadas para concretar la visita hacia finales de año.
Un viaje con alto significado religioso y político
El Papa León XIV, primer pontífice estadounidense, fue elegido el pasado 8 de mayo para suceder al fallecido Papa Francisco, quien había manifestado su deseo de visitar Líbano, pero no pudo concretarlo por problemas de salud.
Líbano, que alberga a más de dos millones de católicos, es considerado un punto clave de encuentro religioso en Oriente Medio. La Iglesia Maronita, encabezada por Rai, cuenta con 3,5 millones de fieles en todo el mundo.
Posible gira y agenda diplomática
Un funcionario del Vaticano, que pidió mantener el anonimato, confirmó que la visita se encuentra en etapa de planificación y sugirió que podría integrarse en una gira más amplia que incluiría también Turquía, como parte de las celebraciones por el 1.700 aniversario del Concilio de Nicea, que se conmemora en la actual ciudad de Iznik a finales de noviembre.
Mensaje de cercanía con el pueblo libanés
A principios de mes, León XIV envió un mensaje de solidaridad al pueblo de Líbano, recordando el quinto aniversario de la explosión en el puerto de Beirut, tragedia que dejó 200 muertos y enormes daños materiales. En sus palabras, expresó: “El amado y sufriente Líbano sigue en el centro de nuestras oraciones”.
Un pontificado en movimiento
La diplomacia papal ha sido un sello de los pontificados modernos. Durante sus 12 años, el Papa Francisco realizó 47 viajes internacionales a 68 países, con un enfoque especial en las “periferias” del mundo.
Con la posible visita a Líbano, el Papa León XIV busca marcar un gesto de cercanía con una nación que atraviesa una profunda crisis económica, política y social, reafirmando su compromiso con el diálogo interreligioso y la paz en la región.
