MADRID. – El movimiento conocido como “therian” gana terreno en España tras hacerse viral en redes sociales y convocar encuentros presenciales este fin de semana en ciudades como Barcelona y Bilbao. Se trata de una comunidad cuyos integrantes aseguran identificarse, en un plano espiritual o psicológico, con animales no humanos.
El fenómeno, que surgió en la década de los 90, ha encontrado en plataformas como TikTok, Instagram y YouTube un impulso masivo. Allí, principalmente adolescentes, comparten videos en los que aparecen usando máscaras, orejas, colas o trajes completos de animales, imitando movimientos y sonidos de lobos, gatos, zorros o serpientes.
Algunos casos han alcanzado notoriedad internacional, como el del japonés Toco, quien invirtió alrededor de 12,000 euros en un traje hiperrealista de border collie para recrear su identidad animal en espacios públicos.
En España, jóvenes como Fin —nombre ficticio—, de 17 años y residente en Sant Feliu de Llobregat, aseguran que su identificación con un lobo gris albino es parte esencial de su identidad. Según explica, no se trata de un disfraz ni de una actuación constante, sino de una conexión espiritual profunda.
Desde la llamada Comunidad Therian Argentina señalan que ser “therian” implica una identificación psicológica, espiritual o neurológica con un animal no humano, aclarando que no se trata de un pasatiempo.
Especialistas en salud mental observan el fenómeno con cautela. La psicóloga sanitaria Claudia Rossy explicó que algunos jóvenes se integran por curiosidad o por el sentido de pertenencia que encuentran en el grupo, mientras otros describen una vivencia más profunda. No obstante, subraya que mientras no afecte su funcionalidad diaria, no necesariamente representa un problema, aunque recomienda seguimiento, especialmente en la etapa adolescente, cuando se consolida la identidad personal.
Aunque en Latinoamérica el movimiento ya tenía visibilidad en países como México, Uruguay y Argentina, ahora comienza a expandirse en territorio español, donde la curiosidad social crece al mismo ritmo que su exposición en internet.
El fenómeno abre un debate contemporáneo sobre identidad, redes sociales y pertenencia en la era digital.
