Documentos y testimonios de funcionarios estadounidenses obtenidos por The Associated Press revelan que Delcy Rodríguez estuvo durante años bajo la atención y vigilancia de la Drug Enforcement Administration (DEA), que en 2022 la clasificó como un “objetivo prioritario”, una categoría reservada para personas consideradas de alto impacto en investigaciones relacionadas con el narcotráfico y otras actividades ilícitas.
Según los registros revisados, la DEA mantiene desde al menos 2018 un expediente de inteligencia sobre Rodríguez, en el que figuran presuntos vínculos con narcotráfico, contrabando de oro y lavado de dinero. El archivo detallaría redes de contactos, asociados y supuestas operaciones en esas áreas, aunque no existe hasta ahora una acusación penal pública en su contra por parte de Estados Unidos.
Uno de los informes señala que, en 2021, un informante confidencial afirmó que Rodríguez habría utilizado hoteles en la Isla de Margarita como fachada para supuestas operaciones de blanqueo de capitales. La información también vincularía a la presidenta interina con Alex Saab, quien fue arrestado por Estados Unidos en 2020 bajo cargos de lavado de dinero y luego liberado en un intercambio de prisioneros.
Pese a los señalamientos, ni la DEA ni el Departamento de Justicia estadounidense han imputado formalmente a Rodríguez por cargos criminales. La designación de “objetivo prioritario” implica una atención investigativa ampliada, pero no significa necesariamente que existan pruebas suficientes para presentar cargos.
La información surge en un contexto político complejo: tras el arresto en días recientes del expresidente Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, Rodríguez fue ascendida como presidenta interina de Venezuela, manteniendo relaciones diplomáticas y declaraciones públicas con altos funcionarios norteamericanos.
Este revelador material investigador plantea un debate internacional sobre la transparencia y el escrutinio de figuras políticas de alto perfil involucradas en procesos de cambio de liderazgo, al tiempo que subraya las tensiones entre estrategias diplomáticas y acciones de seguridad en el manejo de relaciones bilaterales.
