La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, pidió perdón públicamente a unas 4,500 mujeres inuit de Groenlandia que fueron víctimas de una campaña de anticoncepción forzada implementada entre 1960 y 1992 para reducir la tasa de natalidad en la isla ártica.
Durante tres décadas, miles de mujeres en edad fértil fueron obligadas a utilizar un dispositivo intrauterino (DIU) sin su consentimiento, lo que dejó a muchas estériles y con secuelas físicas y psicológicas de por vida.
“No podemos cambiar lo que sucedió. Pero podemos asumir nuestra responsabilidad, por lo que, en nombre de Dinamarca, me gustaría pedir perdón”, declaró Frederiksen en un comunicado oficial.
UN CAPÍTULO OSCURO DEL COLONIALISMO
Groenlandia fue colonia danesa hasta 1953 y obtuvo autonomía en 1979, aunque el control de su sistema de salud pasó a manos locales recién en 1992. Es en ese período cuando se puso fin a la práctica, ya entonces denunciada por activistas inuit.
Frederiksen admitió que este caso forma parte de “otros capítulos oscuros de discriminación” contra la población groenlandesa.
“Mis disculpas en nombre de Dinamarca también son un pedido de perdón por todos los fallos en los que los groenlandeses hayan sido tratados sistemáticamente de forma diferente y peor que otros ciudadanos del reino”, señaló.
REACCIÓN EN GROENLANDIA
El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, también ofreció disculpas por los casos ocurridos después de 1979, cuando el territorio ya contaba con un gobierno autónomo.
El reconocimiento oficial marca un paso clave en la larga lucha de las mujeres inuit por justicia y reparación, aunque organizaciones de derechos humanos advierten que aún falta establecer mecanismos de compensación y apoyo integral para las víctimas.