El gobierno de Cuba comenzó este lunes a aplicar nuevas medidas de emergencia orientadas al ahorro de combustible, en medio de una severa crisis energética que las autoridades atribuyen al endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos.
Desde primeras horas del día, el impacto se hizo visible en La Habana, donde el tránsito vehicular fue notablemente menor. En zonas tradicionalmente activas como El Vedado, las aceras lucían casi vacías, reflejando la reducción de movilidad en la capital.
La situación golpea directamente la cotidianidad de miles de ciudadanos. Rosa Ramos, enfermera de 37 años, aguardaba por más de una hora bajo el sol intentando conseguir transporte hacia el hospital donde labora, ubicado a unos diez kilómetros al oeste de la ciudad. Su caso ilustra las dificultades que enfrentan trabajadores esenciales para trasladarse en medio de las restricciones.
Las autoridades cubanas han indicado que las medidas buscan optimizar el uso del combustible disponible, priorizando sectores estratégicos como salud, alimentos y servicios básicos.
Mientras tanto, la población se adapta a una nueva jornada marcada por la escasez y la incertidumbre, en un contexto que vuelve a tensionar la economía y la vida diaria en la isla.
