Miles de ciudadanos tomaron las calles de la capital de Nepal exigiendo la renuncia del primer ministro K.P. Sharma Oli, líder del Partido Comunista de Nepal, quien este martes presentó su dimisión con efecto inmediato.
El país, ubicado entre India y el Tíbet y hogar del Monte Everest, enfrenta una de sus peores crisis políticas y sociales en los últimos años.
La chispa de las protestas
Las manifestaciones comenzaron tras el anuncio del gobierno de restringir el uso de redes sociales, medida que desató el rechazo masivo de la población, en especial de la Generación Z, que lidera la ola de movilizaciones.
Los manifestantes acusan al gobierno de corrupción, autoritarismo y censura, y han calificado la medida como un ataque directo a la libertad de expresión.
La renuncia de K.P. Sharma Oli
En su discurso de dimisión, el ex primer ministro hizo un llamado a la calma:
“Cooperar para resolver pacíficamente la difícil situación del país”.
Su salida del cargo ocurrió un día después de que fuerzas de seguridad abrieran fuego contra los manifestantes, lo que provocó una escalada de violencia en Katmandú.
Violencia y víctimas
De acuerdo con el Hospital de Servicio Civil de Nepal, los enfrentamientos dejaron 22 personas muertas y decenas de heridos.
Videos difundidos en redes sociales muestran multitudes marchando con pancartas, muchas de ellas describiendo la movilización como parte de una “rebelión generacional”.
Un país en incertidumbre
La renuncia de Oli abre un vacío de poder en medio de una crisis política que amenaza con prolongarse. Mientras tanto, organizaciones internacionales han expresado su preocupación por el uso excesivo de la fuerza y la posible represión contra los manifestantes.
