La acumulación masiva de plantas acuáticas conocidas como lilas en el río Ozama ha vuelto a encender las alarmas, ya que su proliferación dificulta el flujo natural del agua y evidencia la alta contaminación del afluente.
Durante la temporada de lluvias y ciclones, esta situación adquiere mayor gravedad: las lilas pueden bloquear los cauces, incrementando la probabilidad de inundaciones en las comunidades ribereñas.
Expertos en medio ambiente y gestión de riesgos advierten que, sin acciones inmediatas de limpieza y control, los efectos podrían intensificarse, afectando tanto al ecosistema como a la población que habita en las cercanías del río.
Autoridades ambientales llaman a la coordinación entre instituciones y ciudadanía para mitigar el avance de especies invasoras como las lilas, reducir la contaminación y prevenir emergencias durante fenómenos meteorológicos.
La vigilancia constante y la intervención oportuna son esenciales para proteger el entorno y minimizar riesgos, especialmente en épocas de fuertes lluvias donde la naturaleza puede mostrar su lado más extremo.
