Las autoridades penitenciarias de Carolina del Sur informaron que Stephen Bryant, de 44 años, condenado por un triple asesinato cometido en 2004, ha decidido ser ejecutado por fusilamiento, convirtiéndose en el tercer reo en optar por este método en lo que va del año.
Bryant fue sentenciado a la pena capital por el asesinato de Willard “TJ” Tietjen, crimen que estremeció a la comunidad de Sumter County. De acuerdo con los informes judiciales, el acusado disparó y torturó a su víctima, llegando a quemarle los ojos con cigarrillos antes de escribir con su sangre la frase “Atrápame si puedes”.
El condenado también fue responsabilizado de la muerte de otras dos personas durante la misma ola de violencia, lo que llevó a su condena definitiva a la pena de muerte. La ejecución está programada para el 14 de noviembre de 2025 en el Centro Correccional Broad River, donde el estado reactivó recientemente el método del fusilamiento como alternativa a la inyección letal, suspendida por la falta de fármacos adecuados.
La decisión de Bryant se produce en medio de una controversia legal y ética en torno al caso de Mikal Mahdi, ejecutado semanas atrás por el mismo método. Sus abogados denunciaron presuntas irregularidades en el procedimiento, señalando que los tiradores no alcanzaron el corazón y que el reo agonizó durante más de un minuto antes de morir.
Aunque las autoridades penitenciarias defendieron la aplicación del protocolo y afirmaron que la ejecución fue “rápida y conforme a las normas”, expertos forenses independientes han cuestionado los resultados, asegurando que las heridas no concuerdan con los disparos reglamentarios.
Carolina del Sur reintrodujo el fusilamiento como método de ejecución en 2021, tras una pausa de 13 años sin aplicar la pena capital por la escasez de medicamentos para la inyección letal. Desde 1977, solo tres ejecuciones por fusilamiento habían ocurrido en Estados Unidos, todas en el estado de Utah, hasta la reciente reactivación en Carolina del Sur.
El caso de Stephen Bryant ha vuelto a reavivar el debate nacional sobre la humanidad y precisión de los métodos de ejecución en el sistema judicial estadounidense, en un contexto donde varias organizaciones de derechos humanos insisten en que el fusilamiento constituye una práctica cruel e inhumana.
