Una revisión científica publicada en la revista The Lancet lanza una severa advertencia: la exposición diaria a plásticos y sus componentes químicos representa un riesgo “grave, creciente y subestimado” para la salud humana en todas las etapas de la vida.
El estudio, elaborado por expertos internacionales y liderado por el epidemiólogo Philip Landrigan, destaca que los daños del plástico no solo afectan al medioambiente, sino que provocan enfermedades, discapacidades y muertes prematuras desde su producción hasta su eliminación como residuo.
El plástico: omnipresente y tóxico
Según los científicos, las sustancias químicas presentes en los plásticos —más de 16.000 compuestos conocidos— pueden provocar problemas de fertilidad, enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes, cáncer y daños neurológicos, con especial impacto en embarazadas, bebés y niños.
Una de las principales vías de exposición es la transferencia de sustancias tóxicas a los alimentos, especialmente al calentar comida en envases plásticos o almacenar alimentos grasos o ácidos en estos recipientes. El 40% de los aditivos plásticos en contacto con alimentos se liberan en determinadas condiciones.
Además, los microplásticos, ya encontrados en el hígado, cerebro, riñón e intestino humano, se inhalan o ingieren, generando daño celular y posible inflamación crónica. Aunque sus efectos a largo plazo aún se estudian, los indicios actuales son alarmantes.
Un sistema de producción descontrolado
La producción mundial de plásticos se ha multiplicado por 250 desde 1950, y se estima que se duplicará para 2040 y se triplicará para 2060 si no se adoptan medidas urgentes. Solo un 10% del plástico se recicla, el resto se quema, se acumula en vertederos o contamina suelos, mares y aire.
En 2015, las emisiones de partículas finas derivadas de la producción de plásticos causaron 158.000 muertes prematuras, según cálculos incluidos en la revisión. Los trabajadores de la industria del plástico, del reciclaje informal y las comunidades cercanas a pozos de petróleo y fábricas son los más afectados.
Llamado urgente a la acción global
Los investigadores urgen a los gobiernos a actuar con ambición. Entre las recomendaciones clave para el tratado internacional que se discutirá este mes en la ONU, destacan:
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Limitar la producción global de plástico, especialmente el de un solo uso.
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Regular y evaluar la toxicidad de las sustancias químicas usadas en plásticos, eliminando las más peligrosas.
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Vigilar la exposición a microplásticos y residuos plásticos en poblaciones vulnerables.
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Reforzar el reciclaje y evitar la quema de residuos a cielo abierto.
“El plástico no es inevitable. Esta crisis es el resultado de decisiones políticas y económicas”, afirma Landrigan. “Los Estados deben tomar en serio el problema del plástico y proteger la salud de sus ciudadanos”.
