El presidente de Chile, Gabriel Boric, instruyó al ministro del Interior, Álvaro Elizalde, viajar a Buenos Aires para asistir a los chilenos afectados por los disturbios ocurridos durante el partido entre Independiente y Universidad de Chile, en el estadio Libertadores de América, en Avellaneda.
“Dada la gravedad de lo sucedido con el inaceptable linchamiento de chilenos, he instruido al ministro que acompañe a los heridos y revise la situación de los detenidos”, expresó Boric en su cuenta de X.
Los incidentes se desataron en el inicio del segundo tiempo, cuando hinchas visitantes lanzaron butacas, piedras, palos y bombas de estruendo contra los locales. La violencia escaló cuando miembros de la barra brava de Independiente irrumpieron en la tribuna visitante, provocando golpizas y agresiones físicas.
El árbitro Gustavo Tejera suspendió definitivamente el encuentro. Según la Aprevide, participaron 650 policías y 150 agentes de seguridad privada, pero en el momento crítico no había presencia suficiente en la zona visitante.
Tras el caos, 300 hinchas chilenos fueron detenidos y varios resultaron gravemente heridos. La Conmebol podría imponer sanciones al club chileno y a la organización del partido.
Boric aseguró que su gobierno priorizará la atención médica de los heridos y la defensa de los derechos de los detenidos, reiterando que la violencia “no tiene justificación de ningún lado”.
