El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue diagnosticado con cáncer de piel tras someterse a exámenes médicos en el hospital DF Star de Brasilia el pasado domingo 14 de septiembre, según confirmó el oncólogo Cláudio Birolini.
Los estudios detectaron dos lesiones cutáneas con carcinoma de células escamosas, un tipo de cáncer de carácter intermedio que requiere seguimiento clínico y evaluaciones periódicas. El diagnóstico se conoció luego de que Bolsonaro, de 70 años, fuera ingresado de urgencia por episodios de vómitos, mareos, presión baja y anemia persistente.
Aunque fue dado de alta tras una “mejoría parcial”, los médicos reportaron alteraciones en la función renal y persistencia de anemia. Una resonancia descartó complicaciones neurológicas.
Antecedentes médicos
Bolsonaro acumula un historial de problemas de salud desde el ataque con arma blanca que sufrió en 2018 durante la campaña electoral. Este año ya había sido sometido a una cirugía por oclusión intestinal. El fin de semana anterior a su ingreso hospitalario, el exmandatario se había sometido a un procedimiento de extracción de ocho lesiones cutáneas autorizado por el Supremo Tribunal Federal (STF).
Condena por intento de golpe
El diagnóstico llega en medio de un delicado panorama judicial: el STF condenó a Bolsonaro el jueves pasado a 27 años y 3 meses de prisión por liderar una trama para impedir la investidura de Luiz Inácio Lula da Silva en 2023 y perpetuarse en el poder. Otros siete exministros y militares fueron sentenciados a entre 16 y 27 años de cárcel.
Actualmente, Bolsonaro cumple arresto domiciliario desde agosto, y sus aliados insisten en que su estado de salud debe ser tomado en cuenta para evitar un traslado a prisión.
Recursos y opciones legales
Expertos señalan que Bolsonaro no ingresará de inmediato a la cárcel hasta que se agoten los recursos. El STF debe validar el juicio en audiencia el 23 de septiembre, tras lo cual la defensa dispondrá de cinco días para apelar. Sus abogados adelantaron que recurrirán incluso a instancias internacionales como la Corte Interamericana de Derechos Humanos, aunque especialistas consideran poco probable el éxito de esa estrategia.
En paralelo, sectores bolsonaristas promueven un proyecto de amnistía parlamentaria, aunque juristas como el magistrado Alexandre de Moraes sostienen que sería inconstitucional en casos de “crímenes contra la democracia”.
Mientras tanto, el futuro judicial del expresidente se debate entre la posibilidad de cumplir su condena en casa por razones médicas, como ocurrió con Fernando Collor de Mello, y la improbabilidad de un perdón político en el Congreso, dada la oposición del presidente Lula da Silva.
