Con el propósito de impedir que las bandas fuertemente armadas que operan en Puerto Príncipe se desplacen hacia el norte de Haití, las autoridades de esa nación aseguraron que trabajan en el fortalecimiento de la seguridad en la región fronteriza con República Dominicana.
Dionel Germán, gobernador del Noroeste haitiano, sostuvo durante una reunión con autoridades dominicanas que son conscientes de la difícil situación que enfrenta el país, y que junto a la justicia y la Policía se encuentran comprometidos en preservar la paz en la frontera.
“Estamos comprometidos en fortalecer la seguridad para el interés del pueblo haitiano y para evitar que las pandillas de Puerto Príncipe amenacen la paz en la frontera y provoquen problemas para la República Dominicana”, declaró Germán.
Reacciones en Dajabón
Comerciantes y residentes en Dajabón calificaron como atinadas las declaraciones del funcionario, señalando que la Policía haitiana debe asumir su rol para evitar que los grupos armados lleguen al departamento fronterizo norte, ya que su presencia impactaría directamente el comercio y la economía local.
Sin embargo, otros ciudadanos expresaron desconfianza y advirtieron que no se debe confiar en las autoridades haitianas, alegando que no han logrado contener el caos generado por las bandas en Puerto Príncipe.
Contexto de la crisis haitiana
Haití atraviesa una de sus peores crisis humanitarias y de seguridad en décadas. La creciente violencia de pandillas controla gran parte de la capital, desplaza a miles de familias, agrava la inseguridad alimentaria y debilita aún más a las instituciones del Estado.
Los orígenes de esta crisis están ligados a factores históricos, como la deuda inicial impuesta a la nación, la inestabilidad política, las repetidas intervenciones extranjeras y desastres naturales como el terremoto de 2010, que aumentaron la desigualdad y fragilidad institucional.
