ALTOS FUNCIONARIOS DE LA ADMINISTRACIÓN TRUMP SE TRASLADAN A BASES MILITARES EN MEDIO DE AMENAZAS DE SEGURIDAD
ESTADOS UNIDOS. – Varios altos funcionarios del gobierno del presidente Donald Trump han optado por trasladarse a viviendas dentro de bases militares en el área de Washington, tras recibir amenazas contra su integridad física, según reportes publicados por el periódico The New York Times.
Entre los funcionarios mencionados en estos informes figuran el secretario de Defensa Pete Hegseth, el secretario de Estado Marco Rubio y la fiscal general Pam Bondi, además de otros asesores vinculados a áreas de seguridad nacional, justicia y política migratoria.
De acuerdo con reportes de prensa, el incremento de amenazas, vigilancia sospechosa en residencias privadas y campañas de acoso habría motivado a varios miembros del gabinete a reforzar su seguridad trasladándose a instalaciones militares con mayor nivel de protección.
Uno de los casos señalados es el de la fiscal general Pam Bondi, quien habría sido reubicada en una residencia segura dentro de una base militar cercana a Washington, D.C., luego de recibir amenazas presuntamente vinculadas a cárteles de la droga y a la controversia por el manejo de documentos relacionados con el caso de Jeffrey Epstein.
Entre las instalaciones utilizadas por funcionarios se encuentra Fort McNair, base militar situada junto al río Anacostia en la capital estadounidense. En ese lugar, el secretario de Defensa Pete Hegseth ocupa una residencia conocida como “Cuartel 8”, tradicionalmente asignada al vicejefe del Estado Mayor del Ejército.
Según reportes publicados también por la revista The Atlantic, el secretario de Estado Marco Rubio se habría trasladado a una vivienda cercana dentro del mismo complejo militar, donde permanece la mayor parte del tiempo, mientras que su familia continúa residiendo en Florida.
Otros funcionarios también habrían optado por residencias dentro de bases militares, entre ellos el secretario del Ejército Daniel Driscoll y el secretario de la Marina John Phelan, este último después de que su vivienda en Washington resultara dañada en un incendio.
Aunque el uso de residencias militares por parte de funcionarios civiles no es completamente inusual, analistas señalan que el número de altos cargos que han optado por esta medida en el actual contexto resulta llamativo, reflejando el nivel de tensión y las preocupaciones de seguridad en torno a miembros clave de la administración estadounidense.
Las autoridades no han divulgado detalles específicos sobre las amenazas ni sobre las ubicaciones exactas de estas residencias por razones de seguridad. Sin embargo, el traslado de funcionarios a instalaciones militares evidencia un refuerzo significativo en las medidas de protección dentro del gobierno de Estados Unidos.
