La Administración del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, comunicó a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, una serie de condiciones que deberán cumplirse antes de que el país pueda extraer y comercializar su petróleo. Entre las exigencias planteadas figura la finalización de relaciones con China, Rusia, Irán y Cuba, como parte de un replanteamiento de los vínculos internacionales de Caracas.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses citados por medios internacionales, Washington busca establecer una relación preferente y exclusiva con Venezuela en materia petrolera, priorizando la participación de empresas estadounidenses en la producción y comercialización del crudo pesado venezolano.
Las fuentes indicaron que esta postura responde a la evaluación de la situación financiera y operativa del sector energético venezolano, así como a la capacidad limitada del país para colocar sus reservas en el mercado internacional bajo el actual escenario geopolítico.
Asimismo, se informó que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, habría señalado en encuentros informativos con legisladores que la estrategia de presión se sustenta en la urgencia económica de Venezuela y en la necesidad de redefinir sus alianzas para reactivar el flujo de exportaciones petroleras.
Hasta el momento, el Gobierno venezolano no ha emitido una posición oficial sobre estas exigencias. El planteamiento ha reavivado el debate internacional sobre soberanía, relaciones multilaterales y el control de recursos estratégicos, en un contexto regional marcado por tensiones políticas y energéticas.
