CHINA.– Las autoridades mantienen este viernes las operaciones de búsqueda y rescate tras el terremoto de magnitud 7 que estremeció la región del Tíbet la noche del jueves y dejó al menos 16 fallecidos, 65 heridos y 12,489 personas evacuadas, según el balance divulgado por funcionarios locales.
El número de lesionados aumentó respecto a los 54 reportados inicialmente. Once permanecen en condición grave, mientras más de 300 viviendas resultaron derrumbadas o dañadas, de acuerdo con el centro de coordinación de emergencias de Nagqu.
Ante la magnitud de las afectaciones, el Ministerio de Gestión de Emergencias elevó la respuesta nacional del nivel IV al III, dentro de una escala de cuatro categorías en la que el nivel I representa la mayor gravedad. También despachó una comisión encabezada por Wang Kun, director de la Administración Sismológica de China.
Los ministerios de Finanzas y de Gestión de Emergencias asignaron 50 millones de yuanes para las labores de rescate, los traslados y el alojamiento de las familias afectadas. La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma destinó otros 30 millones de yuanes a trabajos de recuperación de emergencia.
El presidente Xi Jinping instruyó concentrar los recursos en localizar supervivientes y atender a los heridos. Según la agencia Xinhua, también dispuso garantizar refugio a los damnificados y reparar las infraestructuras perjudicadas por el movimiento telúrico.
El mandatario advirtió sobre las dificultades que representan la elevada altitud, las bajas temperaturas y las réplicas. Por su parte, el primer ministro Li Qiang solicitó reforzar el monitoreo sísmico y prevenir emergencias adicionales.
Más de 1,600 personas participaban en las labores de respuesta en el condado de Baqing, según medios oficiales. El despliegue incluye rescatistas y personal sanitario, acompañado del envío de tiendas de campaña, mantas y otros artículos esenciales.
En cuanto a los servicios, los medios estatales informaron del restablecimiento de la electricidad en 1,937 hogares. Asimismo, se reanudó el tránsito ferroviario en el segmento afectado de la línea Qinghai-Tíbet, aunque con restricciones de velocidad.
Los desprendimientos de rocas que obstruyeron tramos de la carretera nacional G317 fueron retirados durante la madrugada. Paralelamente, el Ministerio de Recursos Naturales activó una respuesta de nivel III ante posibles deslizamientos y otros peligros geológicos.
El sismo ocurrió el jueves a las 22:33, hora local, equivalentes a las 14:33 GMT, con epicentro en Baqing, perteneciente a Nagqu. El Centro de Redes Sismológicas de China situó su profundidad en diez kilómetros y registró 413 réplicas hasta las 7:00 de la mañana del viernes, la mayor de magnitud 4.3.
La zona se encuentra a unos 4,800 metros de altitud. Especialistas de la Administración Sismológica atribuyeron el terremoto a una fractura por extensión de la corteza terrestre relacionada con la dinámica tectónica de la meseta tibetana y señalaron que podrían producirse nuevos temblores perceptibles durante los próximos días.
El desastre revive el recuerdo del terremoto de magnitud 6.8 que afectó el condado tibetano de Dingri en enero de 2025, con un saldo de al menos 126 muertos y extensos daños materiales. En esta ocasión, los esfuerzos continúan centrados en los rescates y la protección de la población desplazada.

