LA HABANA.– La severa escasez de combustible de aviación que enfrenta Cuba ha provocado la suspensión de operaciones de numerosas aerolíneas internacionales, reduciendo considerablemente la conectividad aérea de la isla en momentos en que el turismo atraviesa una fuerte contracción.
La situación se agravó desde febrero, cuando las autoridades cubanas advirtieron sobre dificultades para garantizar el suministro de combustible Jet A-1 en los aeropuertos. Como consecuencia, varias compañías optaron por cancelar o suspender temporalmente sus rutas ante la imposibilidad de repostar con normalidad en territorio cubano.
Entre las aerolíneas que han reducido o detenido sus servicios figuran compañías como Air Canada, Iberia, Air France y Turkish Airlines, una situación que ha afectado directamente al sector turístico, una de las principales fuentes de ingresos en divisas para la economía cubana.
Según los datos citados, durante los primeros ocho meses de 2026 las llegadas de turistas registraron una caída interanual de 64.4 %, en un contexto marcado además por prolongados apagones, dificultades en el suministro energético y un incremento sostenido de los precios.
Pese a las limitaciones, algunas empresas continúan operando hacia Cuba. American Airlines, Southwest Airlines y Delta Air Lines mantienen conexiones desde Estados Unidos utilizando esquemas que les permiten realizar los trayectos con suficiente combustible para el viaje de ida y regreso.
También permanecen activas rutas de Copa Airlines desde Panamá, Aeroméxico y Viva Aerobus desde México, Conviasa desde Venezuela y Wingo desde Colombia. Air Europa continúa conectando la isla con España mediante una escala técnica para abastecimiento de combustible en República Dominicana.
En este escenario, los viajes de cubanos residentes en el exterior han adquirido una relevancia aún mayor para numerosas familias. Además de las remesas, los visitantes transportan alimentos, medicinas y otros productos que resultan difíciles de conseguir dentro de la isla.
La crisis aérea se desarrolla en medio de profundas dificultades económicas y energéticas. El Gobierno cubano atribuye buena parte de esas limitaciones a las sanciones y restricciones de Estados Unidos, mientras críticos internos y externos también señalan problemas estructurales y de gestión económica acumulados durante años.
Las visitas de familiares desde el exterior se han convertido en una vía fundamental para obtener recursos y productos básicos en medio de la escasez. Mientras persistan las dificultades para abastecer combustible de aviación, el número de aerolíneas dispuestas a operar regularmente hacia Cuba continuará siendo determinante tanto para la movilidad de la diáspora como para la recuperación de un sector turístico especialmente afectado durante 2026.


