MIAMI, FLORIDA.– El artista puertorriqueño Ramón Ayala Rodríguez, conocido mundialmente como Daddy Yankee, presentó una demanda en un tribunal federal de Estados Unidos en la que solicita una indemnización de al menos 10 millones de dólares, alegando haber sido víctima de una campaña de difamación que, según sostiene, ha afectado su imagen pública y su reputación.
La acción judicial fue depositada ante el Tribunal de Distrito para el Sur de Florida y está dirigida contra el empresario español León Fernando Fiksman, con quien el intérprete mantiene desde el año pasado un conflicto legal relacionado con asuntos comerciales.
Según la demanda, el empresario realizó una serie de declaraciones durante un podcast publicado el pasado 14 de enero, en las que vinculó al cantante con presuntas operaciones de lavado de dinero, redes financieras asociadas al fallecido expresidente venezolano Hugo Chávez y supuestos actos de corrupción.
El documento judicial sostiene que esas afirmaciones fueron presentadas como si estuvieran respaldadas por pruebas obtenidas durante el proceso de descubrimiento de evidencias de un litigio civil que ambas partes mantienen en el condado de Miami-Dade.
Sin embargo, Daddy Yankee asegura que dichas acusaciones carecen totalmente de fundamento y afirma que el empresario actuó con pleno conocimiento de que las declaraciones eran falsas o, en su defecto, con un evidente desprecio por la verdad.
El cantante también sostiene que los señalamientos tenían como propósito desacreditar su imagen pública dentro de la comunidad del sur de Florida y afectar la percepción de los posibles integrantes del jurado que conocerá el juicio correspondiente al proceso civil previsto para celebrarse en el mes de agosto.
En la demanda federal, el artista rechaza categóricamente cualquier vínculo con actividades ilícitas relacionadas con lavado de dinero, organizaciones criminales o estructuras financieras vinculadas al gobierno del fallecido mandatario venezolano.
Asimismo, asegura que las expresiones realizadas por Fiksman le ocasionaron importantes daños a nivel reputacional, económico y emocional, afectando tanto su trayectoria profesional como su imagen construida durante décadas en la industria de la música.
Este nuevo proceso judicial se produce en medio de una disputa comercial iniciada en 2024, cuando el empresario español presentó una demanda contra Daddy Yankee, su entonces esposa Mireddys González y otras personas vinculadas a un proyecto empresarial relacionado con el deporte del pádel.
En esa acción legal, Fiksman alegó la existencia de un supuesto plan para excluirlo de la empresa y obligarlo a vender su participación accionaria por un valor inferior al que, según sostiene, realmente le correspondía.
Como parte de su defensa, Daddy Yankee ha insistido en que esas acusaciones carecen de sustento legal y recordó que, durante el desarrollo del proceso, un juez decidió excluir el informe pericial presentado por Fiksman para calcular los supuestos daños económicos reclamados.
El intérprete considera que esa decisión judicial debilitó considerablemente las pretensiones del empresario dentro del litigio civil que aún continúa en los tribunales de Miami-Dade.
La nueva demanda presentada por el artista incluye tres cargos por presunta difamación y solicita una compensación económica no inferior a US$10 millones, además de cualquier otra reparación que el tribunal considere procedente conforme a la legislación estadounidense.
Con este nuevo capítulo judicial, el creador de éxitos como Gasolina, Rompe y Con Calma busca, según expone en el expediente, proteger su reputación y desmentir públicamente las acusaciones formuladas en su contra, mientras ambos procesos continúan su curso ante los tribunales competentes en el estado de Florida.

