El Observatorio de Conflictos y Medio Ambiente (CEOBS) advirtió que los ataques contra infraestructuras petroleras en Irán podrían provocar daños ambientales duraderos en amplias zonas, afectando el aire, el agua y el suelo, además de incrementar las emisiones de gases de efecto invernadero.
El análisis, titulado “Lluvia negra”, explica que los incendios registrados en instalaciones petroleras han liberado una mezcla tóxica de contaminantes que se ha extendido sobre Teherán, alcanzando sistemas de drenaje y aumentando el riesgo de contaminación en aguas superficiales y subterráneas.
El informe destaca que la situación es particularmente preocupante debido a la geografía de la capital iraní, ubicada en una cuenca semicerrada rodeada por montañas que dificultan la circulación del aire, lo que favorece la acumulación de contaminantes en la atmósfera.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también emitió una advertencia tras detectarse una nube tóxica compuesta por humo y lluvia contaminada sobre la ciudad, lo que representa un riesgo especial para niños, adultos mayores y personas con enfermedades previas.
Según CEOBS, el humo generado por los incendios contiene contaminantes como monóxido de carbono, dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles, además de partículas de hollín y metales que pueden permanecer durante largos periodos en el ambiente.
El observatorio concluye que el impacto ambiental podría extenderse más allá de Irán, afectando ecosistemas, cultivos e incluso glaciares en regiones lejanas, lo que podría agravar los efectos del cambio climático a nivel global.
