Los precios del petróleo registraron este lunes una fuerte subida en los mercados internacionales, impulsados por la intensificación del conflicto en Irán, una situación que amenaza la producción energética y el transporte marítimo en Oriente Medio, generando volatilidad en los mercados financieros globales.
El crudo Brent, referencia internacional, llegó a cotizarse en 119.50 dólares por barril en las primeras horas de la jornada. Posteriormente moderó su valor hasta situarse cerca de 106 dólares, lo que aún representa un aumento aproximado del 14 % antes de la apertura de los mercados.
De igual forma, el West Texas Intermediate (WTI), referencia del petróleo estadounidense, superó los 119.48 dólares por barril, aunque luego retrocedió hasta alrededor de 103 dólares.
Impacto del conflicto en infraestructuras energéticas
El conflicto también ha tenido consecuencias directas sobre infraestructuras civiles y energéticas en la región. Bahréin acusó a Irán de atacar una planta desalinizadora clave para el suministro de agua potable.
Asimismo, la compañía petrolera nacional del país declaró fuerza mayor tras un incendio provocado por un ataque en su complejo de refinería, una medida que libera temporalmente a la empresa de cumplir ciertas obligaciones contractuales debido a circunstancias extraordinarias.

La guerra, que ya entra en su segunda semana, ha incrementado el riesgo en regiones estratégicas para la producción y el transporte de petróleo y gas en el golfo Pérsico, lo que ha elevado las preocupaciones sobre el suministro energético global.
G7 evalúa liberar reservas estratégicas
Los precios comenzaron a moderarse después de que el Grupo de los Siete (G7) evaluara liberar crudo de sus reservas estratégicas para aliviar la presión sobre los mercados.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, confirmó que el uso de reservas estratégicas “es una opción contemplada”, mientras los líderes del grupo analizan una respuesta conjunta frente al aumento de los precios de la energía.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restó importancia a la posibilidad de recurrir a la Reserva Estratégica de Petróleo, asegurando que los suministros estadounidenses son suficientes y que los precios podrían estabilizarse en el corto plazo.
Riesgos en el estrecho de Ormuz
Una de las mayores preocupaciones del mercado es la situación en el estrecho de Ormuz, por donde transitan aproximadamente 15 millones de barriles de crudo al día, cerca del 20 % del suministro mundial, según la firma de análisis Rystad Energy.
Las amenazas de ataques con misiles y drones han limitado el tránsito de petroleros procedentes de Arabia Saudí, Kuwait, Irak, Qatar, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos e Irán.
Ante las dificultades para exportar, algunos de estos países han reducido su producción mientras los tanques de almacenamiento se llenan, lo que aumenta la incertidumbre sobre el suministro energético mundial.
Impacto económico global
El encarecimiento del petróleo y del gas natural ya comienza a reflejarse en los precios de los combustibles, generando efectos en cadena sobre diversas industrias y presionando a las economías de Asia, altamente dependientes de las importaciones energéticas provenientes de Oriente Medio.
Irán exporta cerca de 1.6 millones de barriles diarios, la mayoría destinados a China, país que ha pedido un cese inmediato de las hostilidades.
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, afirmó que todas las partes tienen la responsabilidad de garantizar suministros energéticos estables y advirtió que China podría buscar fuentes alternativas si las exportaciones iraníes se interrumpen.
Mientras tanto, en Corea del Sur, el presidente Lee Jae Myung advirtió que se impondrán sanciones a refinerías o estaciones de servicio que incurran en acaparamiento o manipulación de precios.
El impacto del conflicto también se refleja en los mercados financieros. El índice bursátil Kospi cayó un 6 %, mientras inversionistas reaccionaban a la creciente incertidumbre económica.
Analistas advierten que el aumento de los costos energéticos podría elevar la inflación global, presionar los presupuestos familiares y reducir el consumo, uno de los principales motores de las grandes economías.

