SANTO DOMINGO.– La nueva interrupción eléctrica registrada este lunes 23 de febrero vuelve a colocar en el centro del debate la estabilidad del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI), tras reportes preliminares que indican que más del 65 % de los circuitos resultaron afectados.
El evento se suma a una larga secuencia de apagones generales y parciales que, durante décadas, han impactado el sistema energético nacional. Solo en noviembre de 2025, el país experimentó un apagón total que se extendió por aproximadamente 15 horas, paralizando actividades productivas y servicios esenciales.
Históricamente, los colapsos del sistema han estado vinculados a fallas en líneas de transmisión, variaciones de frecuencia, explosiones en plantas generadoras y déficit de generación frente a la demanda. En 2015, por ejemplo, un apagón general provocó pérdidas macroeconómicas estimadas en más de 22 mil MWh, con impacto millonario en la economía nacional.
Durante la década de los 2000, el país enfrentó múltiples interrupciones relacionadas con la transición hacia el modelo mixto tras la capitalización del sector eléctrico. Los años 2004 y 2005 fueron especialmente críticos, con numerosos apagones generales en medio de inestabilidad financiera, fallas técnicas y déficit de combustible.
En los años noventa, el sistema eléctrico registró algunos de los peores colapsos de su historia, particularmente en 1989 y 1988, cuando se contabilizaron más de diez apagones nacionales en un solo año, en medio de plantas obsoletas y una profunda crisis energética.
Analistas del sector han señalado que estos eventos recurrentes obligan a revisar y fortalecer los compromisos establecidos en el Pacto Eléctrico, orientado a mejorar la planificación, inversión en infraestructura y modernización de la red de transmisión.
Mientras las autoridades continúan investigando las causas del evento más reciente, el historial acumulado de apagones reabre cuestionamientos sobre la resiliencia del sistema eléctrico dominicano y la necesidad de implementar medidas estructurales que garanticen mayor estabilidad en el suministro.
