SOSÚA, PUERTO PLATA. – La intervención ejecutada por la Unidad Ejecutora para la Readecuación de Barrios y Entornos (URBE) en la playa de Sosúa provocó protestas y momentos de tensión luego del derribo de al menos cinco establecimientos comerciales como parte del proceso de reordenamiento del área turística.
La acción se produjo tras la negativa de algunos propietarios de casetas a abandonar los espacios que ocupaban y firmar los acuerdos de traslado hacia los nuevos locales construidos dentro del proyecto de reorganización. Desde tempranas horas, la zona fue militarizada mientras maquinaria pesada realizaba los trabajos, generando un ambiente de conflicto entre comerciantes, artesanos y autoridades.
José Manuel González, vocero de los propietarios afectados, explicó que los negocios demolidos pertenecen a comerciantes que se resistieron a firmar los acuerdos de reubicación hacia las nuevas plazas comerciales que, según las autoridades, serían inauguradas en abril por el Ministerio de Turismo de la República Dominicana.
De acuerdo con González, la negativa de estos propietarios estaría retrasando el avance del proyecto de desarrollo turístico en una de las playas más emblemáticas del país.
Sin embargo, los comerciantes sostienen una versión distinta. Alegan que no firmaron porque no están conformes con las condiciones de los nuevos locales asignados. Entre sus principales reclamos señalan que los espacios son de menor tamaño y no cuentan con el mismo potencial comercial que los actuales, además de que —según indican— no se corresponden con lo inicialmente acordado.
Los afectados afirman que la reubicación, tal como está planteada, no garantiza la sostenibilidad económica de sus negocios ni cumple con las expectativas generadas durante las primeras fases del proyecto.
Por su parte, URBE mantiene que la demolición forma parte de la implementación del plan de reorganización y reubicación comercial en la playa de Sosúa, iniciativa que busca modernizar el entorno y fortalecer la oferta turística de la zona.
El proceso continúa generando posiciones encontradas entre quienes respaldan la transformación urbana y quienes temen perder su sustento en medio de la transición.
