Estados Unidos.– Ghislaine Maxwell, posteriormente condenada por tráfico sexual de menores en el caso vinculado a Jeffrey Epstein, participó en eventos celebrados en instalaciones relacionadas con el sistema de Naciones Unidas en los años 2013 y 2014, cuando el escándalo en torno a Epstein ya era de conocimiento público tras su condena en 2008 por delitos sexuales en Estados Unidos.
Las intervenciones de Maxwell estuvieron asociadas al TerraMar Project, organización ambiental que fundó con el objetivo de promover iniciativas de conservación marina y protección de los océanos. De acuerdo con voceros del sistema de Naciones Unidas, Maxwell no era funcionaria ni representante oficial del organismo, sino que asistió como participante invitada en eventos paralelos organizados por organizaciones no gubernamentales y foros internacionales.
Desde la ONU se ha reiterado que este tipo de espacios suelen incluir académicos, activistas y representantes de entidades privadas, sin que ello implique afiliación institucional ni respaldo formal por parte del organismo multilateral.
La controversia resurgió tras recientes revelaciones vinculadas a los denominados “Epstein Files”. Expertos independientes en derechos humanos de Naciones Unidas señalaron que los documentos contienen evidencia “perturbadora y creíble” de abusos sexuales sistemáticos, trata y explotación de mujeres y niñas, hechos que podrían alcanzar el umbral de crímenes de lesa humanidad conforme al derecho internacional.
Los especialistas también manifestaron preocupación por posibles divulgaciones incompletas o defectuosas de los archivos, advirtiendo que podrían dificultar la rendición de cuentas. En ese sentido, instaron a la realización de investigaciones independientes y procesos judiciales, tanto a nivel nacional como internacional, subrayando que ninguna persona, sin importar su poder o influencia, debe quedar al margen de la ley.
