Tras un mes de intensos trabajos de remozamiento, el Faro a Colón reabrió sus puertas completamente renovado, como parte de una intervención estatal orientada a elevar la seguridad, funcionalidad y confort del emblemático monumento para visitantes nacionales y extranjeros.
La obra, con una inversión cercana a RD$35 millones, se concentró en la modernización de la infraestructura y el fortalecimiento de la capacidad operativa del recinto, con el objetivo de revitalizar uno de los principales atractivos históricos y culturales de la capital y mejorar la experiencia del público.
Ubicado en Santo Domingo Este, el Faro a Colón es uno de los monumentos más imponentes y debatidos del país. Su historia trasciende la arquitectura: es la culminación de un proyecto que tardó más de un siglo en materializarse. Aunque su construcción es relativamente reciente, la idea original data de 1852, cuando el historiador Antonio Delmonte y Tejada propuso erigir un monumento para honrar a Cristóbal Colón en la primera ciudad del Nuevo Mundo.
No fue sino hasta 1923, durante la Quinta Conferencia Internacional Americana celebrada en Chile, cuando se acordó que el monumento sería financiado por las naciones de América, allanando el camino para su ejecución décadas después.
Con esta reapertura, las autoridades buscan consolidar el Faro a Colón como un eje del turismo cultural, preservar su valor patrimonial y proyectarlo como un espacio vivo para la memoria histórica y la educación.
