El Ejército de Estados Unidos ha iniciado una reorganización de su presencia naval en el Mar Caribe, reduciendo el volumen de la flota desplegada desde el verano pasado tras la operación militar que culminó con la captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, informan medios internacionales.
Funcionarios citados por la prensa detallaron que la reducción incluye el traslado de dos buques anfibios —el USS Iwo Jima y el USS San Antonio— a aguas al norte de Cuba, en el Océano Atlántico, en lo que el Pentágono describe como una reorganización táctica tras lograr el objetivo principal del despliegue.
Estos movimientos implicarían una disminución de alrededor de 3,000 efectivos estadounidenses en la región, quedando un contingente aproximado de 12,000 soldados en el área Caribe, según las fuentes consultadas. A pesar de este repliegue parcial, el Gobierno de Estados Unidos ha reafirmado que mantendrá presencia naval y operaciones en la zona, incluyendo acciones dirigidas al combate del narcotráfico y otras amenazas de seguridad.
Los buques trasladados siguen bajo el mando del Comando Sur de EE. UU., con posibilidad de regresar al Caribe si la situación lo requiere, mientras al menos uno de ellos podría retornar a su puerto base en Norfolk, Virginia, en las próximas semanas.
Esta modificación en el despliegue naval se da en medio de un contexto geopolítico complejo en la región, con la administración estadounidense ajustando su estrategia tras la operación contra Maduro, que alteró la dinámica de seguridad en el Caribe.
