El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reveló este miércoles la estrategia que Washington prevé implementar en Venezuela tras la operación militar norteamericana en ese país, un plan dividido en tres fases cuyo objetivo es estabilizar, recuperar y luego facilitar una transición política en la nación sudamericana.
Rubio explicó que la primera etapa del plan se centrará en la “estabilización” de Venezuela, con un fuerte énfasis en asegurar y comercializar entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano, cuyos ingresos quedarían bajo supervisión estadounidense como parte de esfuerzos para evitar el caos económico y garantizar liquidez mientras se restablece el orden interno.
La segunda fase, denominada “recuperación”, prevé la participación de Estados Unidos junto a países aliados occidentales y otras naciones en la revitalización de la economía venezolana, con acciones destinadas a restablecer el acceso a mercados internacionales, reconstruir sectores clave y fomentar la inversión extranjera.
Finalmente, Rubio indicó que la tercera etapa será una “fase de transición política”, aunque no detalló los plazos ni la naturaleza específica de ese proceso, dejando abierta la definición de cómo se propiciará un cambio de liderazgo y reformas institucionales en Venezuela.
El anuncio de Rubio se produce en un contexto de fuerte debate internacional tras la intervención estadounidense, que incluyó la captura del presidente Nicolás Maduro, y ha generado reacciones diversas entre gobiernos y organizaciones globales sobre la legalidad y las consecuencias de la presencia y acciones de Estados Unidos en la región.
