El parque marino Marineland, considerado el más grande de Europa, cerró definitivamente sus puertas este domingo, marcando el fin de más de cinco décadas de actividad y el cierre de una etapa histórica para los espectáculos con cetáceos en Francia.
La clausura del parque, inaugurado en 1970 en la ciudad turística de Antibes, se produce como resultado directo de la ley aprobada en 2021 que prohíbe, a partir de 2026, los espectáculos con orcas y delfines, así como por el descenso sostenido de la afluencia de público. En la última década, Marineland pasó de recibir alrededor de 1.2 millones de visitantes anuales a poco más de 425 mil.
Con el cierre, se abre un complejo proceso para el realojamiento de cerca de 4,000 animales, siendo el caso más delicado el de las dos orcas del parque: Wikie, de 23 años, y su hijo Keijo, de 11. Las autoridades francesas han descartado su liberación en el medio natural por considerar que no podrían sobrevivir de forma autónoma.
El Ministerio de Transición Ecológica de Francia rechazó también la posibilidad de trasladar a los cetáceos a un parque en Japón, alegando riesgos para su salud y diferencias en los estándares de protección animal. Entre las alternativas que se analizan figura un parque marino en las Islas Canarias y, a más largo plazo, un eventual santuario natural en Canadá, aunque ninguna opción ha sido confirmada.
La ministra de Transición Ecológica, Agnès Pannier-Runacher, subrayó que la sociedad ha cambiado su percepción sobre este tipo de espectáculos y que la prioridad del Estado es garantizar el bienestar animal, dentro de un contexto internacional que avanza hacia modelos más éticos de conservación.
El cierre de Marineland simboliza un punto de inflexión en la política ambiental francesa y en la relación entre entretenimiento y protección de la fauna marina.
