La historia política de América Latina vuelve a mostrar una coincidencia llamativa: al igual que Nicolás Maduro en Venezuela, Manuel Antonio Noriega, entonces gobernante de Panamá, cayó un 3 de enero, hace exactamente 36 años, tras una operación ejecutada por fuerzas armadas de Estados Unidos.
En 1990, Noriega se rindió a tropas estadounidenses luego de la invasión a Panamá ordenada por el entonces presidente George H. W. Bush, como parte de la Operación Causa Justa. El exmandatario panameño fue posteriormente trasladado a Estados Unidos, donde enfrentó cargos relacionados con el narcotráfico.
Décadas después, un escenario similar se repite en Venezuela. A finales del año pasado, el presidente Donald Trump ordenó la Operación Lanza del Sur, que incluyó un amplio despliegue militar en las costas venezolanas y culminó con la captura de Nicolás Maduro, quien también es señalado por delitos vinculados al narcotráfico.
Las similitudes entre ambos casos no se limitan a la fecha. Tanto Noriega como Maduro desafiaron públicamente a Estados Unidos, retándolo a capturarlos en su propio territorio. En el caso panameño, quedó grabada en la memoria colectiva la imagen de Noriega blandiendo un machete durante un discurso, en un gesto de abierta confrontación.
Finalmente, al igual que ocurrió con Noriega en 1990, Maduro fue detenido y trasladado para enfrentar procesos judiciales en tribunales estadounidenses, marcando un nuevo capítulo en la relación entre Estados Unidos y América Latina.
La coincidencia del 3 de enero queda registrada como un símbolo histórico de dos líderes latinoamericanos derrocados en contextos distintos, pero bajo circunstancias sorprendentemente similares.

