El arzobispo metropolitano de Santo Domingo, monseñor Francisco Ozoria Acosta, reveló que la Santa Sede le retiró sus facultades administrativas al frente de la Arquidiócesis, conservando únicamente el título honorífico de arzobispo, en una medida poco común dentro de la jerarquía eclesiástica dominicana.
En una carta dirigida a sacerdotes, colaboradores y amigos, Ozoria explicó que había solicitado al Vaticano la designación de un arzobispo coadjutor con el propósito de asegurar la continuidad pastoral y garantizar una transición ordenada en la diócesis. Sin embargo, expresó su sorpresa al enterarse de que el nuevo coadjutor recibió “facultades especiales exclusivas” para administrar el patrimonio diocesano, las finanzas y el personal eclesiástico, dejando a Ozoria sin autoridad ejecutiva en esos ámbitos.
DECISIÓN DE LA SANTA SEDE
De acuerdo con las Letras Apostólicas emitidas por el Vaticano, la decisión se fundamenta en supuestas irregularidades administrativas dentro de la Arquidiócesis de Santo Domingo, aunque Ozoria aclaró que nunca fue advertido oficialmente sobre ninguna investigación o señalamiento previo.
“Recibo esta noticia con serenidad. Me siento en paz y satisfecho con el servicio que he ofrecido durante más de cuatro décadas al pueblo de Dios. He cumplido mi misión con amor, entrega y fidelidad”, expresó monseñor Ozoria en su misiva.
UN HECHO SIN PRECEDENTES EN LA IGLESIA DOMINICANA
La carta pública de Ozoria ha generado sorpresa y comentarios tanto dentro del clero como entre los feligreses, por tratarse de una revelación poco habitual sobre la intervención directa del Vaticano en asuntos internos de una arquidiócesis.
Fuentes eclesiásticas confirmaron que el arzobispo coadjutor designado asumirá de inmediato las facultades administrativas y pastorales, mientras que monseñor Ozoria continuará desempeñando funciones protocolarias y representativas hasta su retiro oficial, conforme a las normas canónicas.
A sus 74 años, monseñor Francisco Ozoria Acosta es reconocido por su labor pastoral, su compromiso social y su acompañamiento a las comunidades más vulnerables. Su gestión al frente de la Arquidiócesis de Santo Domingo se caracterizó por la cercanía con los fieles y la promoción de valores de fe, unidad y servicio.
