El Instituto Nacional del Cáncer Rosa Emilia Sánchez Pérez de Tavares (INCART) atraviesa una situación de emergencia luego de que una falla eléctrica severa, provocada por las intensas lluvias de la tormenta Melissa, obligara a la suspensión temporal de los servicios médicos esenciales, afectando directamente a pacientes oncológicos y sus familias.
La interrupción del suministro eléctrico, que inicialmente se estimó duraría unas cinco horas, ha generado caos e incertidumbre en las instalaciones, donde cientos de personas que acudieron para recibir tratamiento o retirar medicamentos fueron informadas de la suspensión de servicios por motivos técnicos.
Familiares y pacientes expresaron su preocupación por el impacto de esta situación en la continuidad de los tratamientos, especialmente en casos de urgencia médica.
“Mi madre vino a buscar un medicamento de alto costo y nos dijeron que no podían entregarlo porque no había sistema. No sabemos cuándo podremos volver”, declaró Natty Rodríguez, familiar de una paciente.
Otros pacientes manifestaron su frustración por las citas pospuestas, algunas reprogramadas por tercera vez, debido a la inoperatividad de las plantas eléctricas de emergencia, lo que agrava la tensión emocional de quienes enfrentan enfermedades de alta complejidad.
“Esperé semanas para esta cita. Vine desde lejos y ahora me dicen que no pueden atenderme. Es muy difícil”, lamentó Yaris Martínez, paciente del centro.
Las quejas también apuntan a la frecuencia de las fallas técnicas en áreas sensibles como el Banco de Sangre y los laboratorios, lo que ha generado inquietud entre acompañantes y pacientes sobre la capacidad del hospital para responder ante emergencias prolongadas.
“Ya esto ha pasado antes, y uno teme por la vida de los pacientes que dependen de transfusiones o tratamientos continuos”, comentó Juan Sánchez, otro de los afectados.
A pesar de las dificultades, los pacientes reconocieron el compromiso del personal médico y de enfermería, quienes continúan ofreciendo asistencia en la medida de lo posible, aun trabajando bajo condiciones adversas.
“El personal hace lo que puede, pero necesitan ayuda. No es culpa de ellos, sino de las condiciones”, expresó José Miguel, paciente con artritis reumatoide.
El INCART informó que los servicios médicos serán restablecidos en su totalidad a partir del miércoles, mientras se concluyen los trabajos de reparación eléctrica. No obstante, familiares y pacientes exigieron mayor transparencia y un plan de contingencia efectivo para garantizar la atención continua a personas con enfermedades críticas.
La situación ha generado un amplio debate sobre la vulnerabilidad de los hospitales especializados frente a emergencias climáticas, reabriendo el llamado a fortalecer las infraestructuras hospitalarias y los protocolos de respuesta rápida en el sistema de salud pública.
