En medio de la precariedad y el abandono institucional, falleció en la madrugada de este viernes Agustín Frías, de 62 años, quien residía junto a sus dos hermanos en una obra en construcción en el sector 27 de Febrero del Distrito Nacional, luego de meses esperando las ayudas sociales prometidas por distintas instituciones del Estado.
De acuerdo con testimonios de sus familiares, Agustín murió en un edificio en construcción sin piso ni servicios básicos, ubicado en la calle Primera número 89, donde se había refugiado junto a sus hermanos Radhamés y Terecita Frías, ambos mayores de 60 años. Los tres fueron desalojados semanas atrás, cuando el Ministerio de Vivienda y Edificaciones (MIVED) demolió su antigua vivienda con el compromiso de reconstruirla, promesa que nunca se concretó.
Radhamés Frías explicó que una vecina les permitió ocupar temporalmente la obra en construcción mientras esperaban la entrega de la nueva casa. Sin embargo, las condiciones insalubres del lugar deterioraron rápidamente la salud de su hermano.
“Nos tumbaron la casita para hacernos una nueva, pero no volvieron más. Vivimos sin luz, sin agua y sin ayuda de nadie”, expresó con pesar.
Hasta pasado el mediodía de este viernes, el cuerpo de Agustín aún permanecía en el lugar del fallecimiento, sin que las autoridades competentes acudieran a realizar el levantamiento correspondiente.
Falta de respuesta institucional
La situación de la familia Frías había sido denunciada públicamente desde 2018 por la Coordinadora de Organizaciones Barriales Don Bosco (Condonbosco) y el Centro de Educación para la Paz, Tolerancia y Desarrollo (Cepatode), que en múltiples ocasiones solicitaron asistencia al entonces Instituto Nacional de la Vivienda (INVI).
En agosto de este año, tras un reportaje que visibilizó el caso, el Consejo Nacional de la Persona Envejeciente (CONAPE) anunció que asumiría la protección de los tres hermanos, pero la promesa nunca se materializó.
Según los vecinos, la familia tampoco fue beneficiaria de los programas sociales Bono Gas, Bono Luz ni tarjeta alimentaria, pese a las gestiones de líderes comunitarios y representantes barriales.
Agustín Frías, quien en vida trabajó como panadero, vendedor de velones y empleado del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), padecía de diabetes y amebiasis, enfermedades que se complicaron por la falta de atención médica y condiciones dignas.
Los vecinos del sector y las organizaciones comunitarias exigen al Gobierno asistencia inmediata para Radhamés y Terecita Frías, quienes continúan viviendo en situación de indigencia, sin recursos ni acompañamiento institucional.
“No se puede permitir que adultos mayores vivan y mueran en estas condiciones mientras esperan promesas que nunca llegan”, manifestó un representante de la Condonbosco.
La muerte de Agustín Frías deja al descubierto una crisis social que afecta a cientos de envejecientes en situación de pobreza extrema, a la espera de políticas públicas efectivas que garanticen su bienestar y dignidad.
