Este 29 de octubre, Narciso González Medina, conocido como Narcisazo, cumpliría 84 años. Su esposa, Altagracia Ramírez (Taty), lo recuerda con nostalgia a 31 años de su desaparición, y mantiene la esperanza de que se haga justicia con los responsables de su muerte.
Durante un encuentro con la prensa, Taty compartió un texto en el que simula un diálogo con su esposo y afirmó que quienes cometieron el crimen “nunca vivirán tranquilos, nunca dormirán en paz”.
El 27 de febrero de 2012, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) declaró al Estado dominicano “intencionalmente responsable” de la desaparición forzada de Narcisazo, quien fue visto por última vez el 26 de mayo de 1994. Su desaparición ocurrió después de publicar un artículo crítico con el gobierno de Joaquín Balaguer y pronunciar un discurso en la Universidad Autónoma de Santo Domingo denunciando fraude electoral y haciendo un llamado a la desobediencia civil.
Taty recordó la profunda angustia que vivió su familia en los años posteriores, con episodios de depresión y tentativas de suicidio: “No es lo mismo perder a alguien y saber por qué o dónde está, que no tener certeza de lo que pasó ni dónde se encuentra”, señaló.
“Existen muchos responsables. Pueden tener todos los bienes y recursos que quieran, pero no podrán vivir en paz porque saben cómo secuestraron a mi compañero”, expresó Taty, quien sigue buscando justicia y mantiene viva la memoria de Narcisazo.
En el plano personal, Taty rememoró con emoción su relación con el docente: “Nos casamos saliendo de la oficina. Le dije: no soy tu esposa, soy tu compañera. Esa palabra implica libertad, no ataduras, y eso es lo que siempre fui para él: su compañera de vida”.
La CIDH concluyó que la desaparición de Narcisazo implicó violaciones a derechos fundamentales, como la libertad personal, la integridad y el reconocimiento de la personalidad jurídica, así como violaciones a las garantías judiciales y la protección de sus familiares, incluyendo a Taty y a sus hijos Ernesto, Rhina Yokasta, Jennie Rosanna y Amaury.
Taty reafirmó que la lucha por justicia continúa: “Los responsables de su desaparición no quedarán impunes. La memoria de Narcisazo sigue viva, y su legado de lucha también”.
