La administración del dique de Santana continúa generando inquietud entre organizaciones comunitarias y ambientalistas de la región Enriquillo, tras denuncias sobre la desviación del agua que debería abastecer la laguna Rincón, uno de los humedales más importantes del país.
Domingo Feliz, líder comunitario y presidente de la Coalición por el Rescate de la Laguna, inspeccionó recientemente los diques de Mena, Trujillo y Santana, ubicados en los municipios de Tamayo y Mena. Durante el recorrido, alertó que gran parte del flujo hídrico se dirige a los cañaverales del Consorcio Azucarero Central, mientras que solo un volumen mínimo llega al caño Trujillo, afectando directamente el ecosistema de la laguna.
Feliz cuestionó la reapertura de las compuertas por parte del Consorcio, pese a que el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI) había ordenado su cierre, y solicitó la presencia permanente de personal del organismo para supervisar el cumplimiento de las regulaciones.
Durante la inspección también se constató que entre dos y tres metros cúbicos de agua continúan fluyendo desde el dique de Mena, situación que calificó como inadecuada frente a las recientes lluvias y la suspensión temporal del riego agrícola. Por su parte, pescadores y miembros de la comunidad respaldan el trabajo del ingeniero Miguel González, encargado del distrito de riego Yaque del Sur, a quien consideran responsable y atento a las necesidades del humedal.
Expertos de la Academia de Ciencias de la UASD y otras instituciones reiteran que la actuación del Consorcio Azucarero Central contribuye a la sequía que afecta la laguna Rincón, causando daños al ecosistema y poniendo en riesgo los medios de vida de quienes dependen de la pesca y los recursos naturales de la zona. La laguna, reconocida como uno de los humedales más importantes del hemisferio occidental, alberga especies endémicas y aves migratorias, cuya supervivencia podría verse comprometida si no se detiene el deterioro ambiental.
