La cantante y actriz Belinda presentó una denuncia formal ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) contra el también músico Lupillo Rivera, a quien acusa de violencia digital y mediática, según confirmaron fuentes cercanas al proceso.
De acuerdo con la querella, Rivera habría utilizado entrevistas, programas de televisión y plataformas digitales para emitir comentarios y declaraciones sobre la vida privada de la intérprete, afectando —según el documento— su integridad emocional y su derecho a la privacidad.
Belinda también sostiene que el cantante divulgó fotografías y expresiones con connotaciones sexistas y degradantes, lo que constituye una violación a su derecho a una vida libre de violencia conforme a las leyes mexicanas.
“Se trata de actos reiterados que buscan dañar su reputación y exponer aspectos de su intimidad con fines de burla o descrédito público”, indica un fragmento del expediente citado por medios locales.
¿QUÉ ES LA VIOLENCIA MEDIÁTICA?
El Instituto Nacional Electoral (INE) de México define la violencia mediática como “todo acto a través de los medios de comunicación que promueva estereotipos sexistas o haga apología de la violencia contra mujeres y niñas”.
Este tipo de agresión incluye la producción, difusión o reproducción de discursos de odio, discriminación o desigualdad de género, así como contenidos que afecten la autoestima, libertad o seguridad de las mujeres.
El INE advierte que la violencia mediática puede causar daños psicológicos, sexuales, físicos o económicos, e incluso derivar en formas extremas de violencia feminicida.
FORMAS COMUNES DE VIOLENCIA DIGITAL Y MEDIÁTICA
Entre las prácticas más frecuentes se encuentran:
Doxing: publicación de datos personales (domicilio, fotos, finanzas) sin consentimiento.
Troleo: envío de mensajes ofensivos o intimidantes en redes sociales.
Descalificación pública: uso de medios o plataformas para difamar, ridiculizar o menospreciar a mujeres en espacios de influencia o liderazgo.
En muchos casos, estas agresiones son amplificadas por medios o redes sociales, exponiendo a las víctimas a ataques colectivos, pérdida de contratos y afectaciones emocionales severas.
UNA BATALLA LEGAL CON REPERCUSIÓN PÚBLICA
Aunque ni Belinda ni Rivera han emitido declaraciones públicas tras conocerse la denuncia, el caso ya genera amplio debate en redes sociales, donde se discute sobre los límites entre la libertad de expresión y la violencia simbólica ejercida desde los medios.
La Fiscalía de Justicia capitalina deberá determinar si existen elementos suficientes para judicializar el caso, mientras colectivos feministas han expresado su respaldo a la artista, calificando la denuncia como “un paso importante para visibilizar la violencia mediática en la industria del entretenimiento”.
