El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó este viernes una nueva ofensiva económica contra China, asegurando que ya no ve motivos para reunirse con su homólogo Xi Jinping y advirtiendo que su Gobierno prepara un “incremento masivo” de aranceles a los productos chinos en respuesta a lo que calificó como “una política hostil de control de exportaciones”.
En un extenso mensaje publicado en su red social Truth Social, Trump acusó a Pekín de “enviar cartas a países de todo el mundo” para anunciar la imposición de controles sobre las tierras raras —minerales esenciales para la industria tecnológica y energética—, así como sobre “casi cualquier otro producto que se les ocurra”.
“China se está volviendo muy hostil. Está tratando de manipular los mercados globales y eso afectaría a todos los países, especialmente a ellos mismos”, advirtió el mandatario.
“NO HAY MOTIVO PARA REUNIRME CON XI”
Trump reveló que tenía previsto reunirse con Xi Jinping en dos semanas durante la cumbre de líderes de la APEC en Corea del Sur, pero tras las recientes decisiones de Pekín, descartó el encuentro:
“No he hablado con el presidente Xi porque no había motivo para hacerlo. Fue una verdadera sorpresa, no solo para mí, sino para todos los líderes del mundo libre”, afirmó.
El mandatario estadounidense aseguró que Washington está preparando medidas de represalia, entre ellas un aumento histórico de los aranceles a las importaciones chinas.
“Por cada producto que logren monopolizar, nosotros tendremos dos. Una de las políticas que estamos calculando en este momento es un aumento masivo de los aranceles sobre los productos chinos que ingresan a Estados Unidos”, adelantó.
EL PUNTO MÁS ÁLGIDO EN LA NUEVA GUERRA COMERCIAL
Las declaraciones de Trump marcan el momento de mayor tensión bilateral desde que ambas potencias reanudaron negociaciones para reducir los aranceles tras el repunte de la guerra comercial en abril pasado.
Fuentes diplomáticas en Washington señalan que el anuncio de Pekín sobre el control de exportaciones de tierras raras, baterías de litio y equipos tecnológicos ha sido visto como una provocación directa, en vísperas del encuentro multilateral que debía servir para distender las relaciones.
El 18 de septiembre, Trump y Xi habían sostenido una llamada telefónica “cordial”, en la que alcanzaron un acuerdo preliminar para permitir la operación de TikTok en Estados Unidos, y ambos mandatarios habían confirmado su intención de verse en persona durante la APEC.
Sin embargo, la reciente escalada deja el diálogo comercial en punto muerto y abre un nuevo capítulo de presión arancelaria que podría impactar los mercados internacionales.
“China pensó que podía intimidar al mundo con sus restricciones, pero se equivocan”, escribió Trump en su mensaje final. “Estados Unidos no solo resistirá, sino que prosperará.”
