El sector educativo estadounidense enfrenta una fuerte ola de preocupación tras el anuncio del Gobierno de Estados Unidos de imponer una tarifa de 100,000 dólares para la solicitud de nuevas visas H-1B, destinadas a profesionales extranjeros altamente calificados.
La medida, revelada por The New York Times, amenaza con afectar directamente la contratación de talento internacional en áreas críticas como ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas y medicina (STEM), pilares fundamentales de la competitividad académica y científica del país.
Universidades advierten sobre pérdida de talento
La presidenta de la Asociación Americana de Colegios y Universidades (AAC&U), Lynn Pasquerella, advirtió que el nuevo arancel “limitaría el flujo de médicos y especialistas extranjeros” en campos donde la demanda supera ampliamente la oferta de profesionales locales.
“Muchas instituciones dependen de las visas H-1B para cubrir vacantes en campos STEM y medicina. Este cambio afectará la innovación, la docencia y la atención médica”, señaló Pasquerella.
En la misma línea, Jeffrey P. Gold, presidente del Sistema Universitario de Nebraska, explicó que su institución emplea a unas 500 personas bajo este visado, principalmente en áreas de tecnología y agricultura de precisión.
“Si absorbemos este costo, reduciremos la cantidad de contrataciones. La falta de personal calificado podría generar demoras en la atención médica y en la investigación aplicada”, subrayó.
Centros académicos reconsideran su participación
El rector de la Washington University en St. Louis, Andrew Martin, indicó que la universidad auspicia unas 285 visas H-1B anuales.
“Una tarifa de 100,000 dólares por cada visa nos obligará a repensar nuestras prácticas de contratación. Hay especialidades, como anestesiología, donde simplemente no hay suficientes profesionales estadounidenses”, afirmó.
Por su parte, Elizabeth Kiss, presidenta de Union College (Nueva York), anunció que su institución dejará de utilizar el programa, calificando la medida como “insostenible”.
“No estamos en condiciones de asumir esa cifra. Representa un incremento de diez veces respecto a años anteriores”, explicó.
Escuelas públicas también se verían afectadas
El impacto trasciende el ámbito universitario.
Tara Thomas, representante de la Asociación de Superintendentes Escolares (AASA), alertó que la política “eliminará prácticamente esta alternativa para los distritos escolares”, especialmente en zonas rurales o de bajos recursos.
En Colorado Springs, la superintendenta Wendy Birhanzel, del Distrito Escolar Harrison 2, explicó que cuentan con siete docentes extranjeros provenientes de Filipinas, México e India.
“Es difícil encontrar candidatos nacionales en matemáticas, ciencias o educación especial. Si no podemos pagar el nuevo costo, los estudiantes recibirán clases de suplentes sin la formación adecuada”, advirtió.
Incertidumbre legal y falta de claridad
Abogados y expertos en inmigración han pedido al Gobierno federal precisar los criterios de aplicación y exenciones de la nueva tarifa.
Sophie Alcorn, especialista en inmigración en Silicon Valley, señaló que “diversas universidades han pausado sus solicitudes H-1B por dudas sobre la elegibilidad y la posibilidad de quedar exentas de la medida”.
Mientras tanto, Elizabeth Jacobs, directora del Center for Immigration Studies, defendió que el aumento busca “garantizar la legitimidad de las solicitudes”, aunque reconoció que se necesitan mayores detalles operativos y criterios de transparencia.
Un golpe a la competitividad académica
La visa H-1B ha sido por décadas una herramienta esencial para atraer investigadores, médicos y docentes internacionales a instituciones estadounidenses.
Con el nuevo arancel, las universidades temen una fuga de talento hacia Europa, Canadá o Australia, donde los costos de contratación y residencia para profesionales extranjeros son menores y los procesos más ágiles.
“Esto no solo es un tema migratorio, sino una cuestión de liderazgo científico y educativo global”, concluyó Pasquerella.
