El presidente de Colombia, Gustavo Petro, afirmó este miércoles que existen indicios de que la cuarta embarcación bombardeada por fuerzas estadounidenses frente a las costas de Venezuela era de origen colombiano y que a bordo viajaban ciudadanos de su país.
“Se ha abierto un nuevo escenario de guerra: el Caribe. Indicios muestran que la última lancha bombardeada era colombiana con ciudadanos colombianos en su interior”, escribió el mandatario en su cuenta de X (antes Twitter).
Petro no presentó pruebas que respalden su afirmación ni especificó el número de personas presuntamente afectadas, aunque exhortó a que “sus familias aparezcan y denuncien”.
Hasta el momento, la Presidencia de Colombia ni el Ministerio de Defensa han emitido una posición oficial sobre el incidente.
Washington confirma la operación militar
El gobierno de Estados Unidos, encabezado por el presidente Donald Trump, confirmó el ataque ocurrido el 3 de octubre en aguas del Caribe, alegando que se trató de una operación antidrogas contra una embarcación “utilizada por narcoterroristas”.
De acuerdo con el comunicado del Pentágono, cuatro personas murieron durante la operación, aunque no se revelaron sus nacionalidades ni las organizaciones criminales con las que presuntamente estaban vinculadas.
El texto sostiene que el objetivo de estas operaciones es “desmantelar redes de narcotráfico en el Caribe y Centroamérica” como parte del despliegue militar regional ordenado por la Casa Blanca.
Venezuela rechaza las acciones de EE.UU.
Por su parte, el gobierno de Nicolás Maduro calificó los ataques como “una provocación militar en aguas caribeñas” y reiteró que Venezuela no forma parte de las principales rutas del narcotráfico internacional.
“La principal ruta de salida de cocaína está en el Pacífico colombiano; apenas un 5% intenta pasar por el Caribe venezolano”, afirmó Maduro en una declaración reciente.
El mandatario venezolano también ha promovido la incorporación de civiles armados como parte de los comités de defensa territorial ante una eventual “agresión extranjera”, acusando a Washington de “buscar desestabilizar la región”.
Petro rechaza las operaciones militares
El presidente colombiano ha mantenido una postura crítica frente a la estrategia de Estados Unidos en el Caribe.
En declaraciones anteriores, calificó como “asesinatos” los ataques a embarcaciones sospechosas de narcotráfico, y advirtió que Colombia no permitirá el uso de su territorio para apoyar una intervención militar en Venezuela.
“Nos oponemos a toda acción que viole la soberanía de los pueblos latinoamericanos. Ninguna embarcación, por más sospechosa que sea, debe ser destruida sin un debido proceso”, afirmó Petro en días pasados.
Tensión creciente en el Caribe
El episodio incrementa las tensiones diplomáticas en la región, en medio del despliegue naval estadounidense en aguas cercanas a Venezuela y Colombia, bajo el argumento de combatir el narcotráfico y garantizar la seguridad marítima.
Mientras tanto, Bogotá busca esclarecer si efectivamente la embarcación atacada era colombiana y si entre las víctimas se encontraban nacionales, un hecho que podría abrir un nuevo frente de conflicto diplomático entre Washington y el gobierno de Petro.
