El presidente Paul Biya, de 92 años y en el poder desde 1982, inició este martes su primera aparición pública de campaña con miras a las elecciones presidenciales del próximo domingo, en las que busca un octavo mandato consecutivo al frente del país africano.
Desde un estadio repleto en la ciudad de Maroua, en el extremo norte de Camerún, el veterano mandatario —considerado el jefe de Estado más anciano del mundo en ejercicio— prometió reforzar la seguridad nacional, reducir el desempleo juvenil y mejorar la infraestructura vial y los servicios sociales, especialmente en una de las regiones más pobres y golpeadas por la violencia extremista.
“Conozco bien los problemas que les preocupan, conozco las expectativas incumplidas que les hacen dudar del futuro. Basándome en mi propia experiencia, puedo asegurarles que estos problemas no son insuperables”, expresó Biya ante miles de simpatizantes.
Una región clave y convulsionada
El Extremo Norte de Camerún, de mayoría musulmana, se ha visto afectado durante años por ataques y secuestros del grupo extremista Boko Haram, además de una profunda crisis económica. Sin embargo, la zona representa un bastión electoral crucial, al concentrar casi el 20% de los 8,2 millones de votantes habilitados en el país.
En esta región también compiten dos antiguos aliados de Biya, hoy opositores: Bello Bouba Maigari e Issa Tchiroma Bakary, ambos con fuerte respaldo local, lo que podría restar apoyo al gobernante en uno de los territorios decisivos para los comicios.
Críticas por su edad y prolongada ausencia pública
El acto en Maroua marca la primera aparición pública de Biya en esta campaña, tras regresar de una estancia en Suiza, país donde recibe tratamientos médicos frecuentes. El gobierno no ofreció detalles sobre su viaje, alimentando nuevamente las críticas sobre su estado de salud y capacidad de gobernar.
Sus detractores aseguran que el mandatario dirige el país desde la distancia y que su avanzada edad limita su gestión. Aun así, Biya sigue contando con el apoyo de las fuerzas armadas y de una estructura política consolidada, encabezada por su partido, el Movimiento Democrático del Pueblo Camerunés (RDPC).
Elecciones bajo sospecha
A pesar de las críticas internas y externas, Paul Biya es el gran favorito para retener el poder. Su principal rival, Maurice Kamto, fue inhabilitado como candidato en agosto, debilitando aún más a una oposición ya fragmentada y sin coalición unificada.
Las elecciones camerunesas han sido cuestionadas repetidamente por su falta de transparencia, con denuncias de irregularidades en el conteo de votos y un sistema judicial y electoral bajo control del oficialismo.
En 2008, el Parlamento —dominado por el partido de Biya— eliminó el límite de dos mandatos presidenciales, allanando el camino para que el líder continúe gobernando más de cuatro décadas consecutivas.
Según la ONU, Camerún enfrenta una profunda crisis estructural: el 43% de su población vive en condiciones de pobreza, afectada por la corrupción, la desigualdad y los conflictos armados internos.
Aun así, Biya, símbolo de estabilidad para unos y de autoritarismo para otros, promete continuidad y experiencia frente a un país que llega a las urnas dividido, cansado y expectante ante unas elecciones marcadas por la incertidumbre.
