La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, enfrentó este martes un intenso interrogatorio en el Senado, liderado por senadores demócratas que la acusan de utilizar el Departamento de Justicia como un instrumento político del presidente Donald Trump para perseguir a sus opositores.
Bondi, abogada de larga data cercana al mandatario republicano, asumió el cargo en enero de 2025, poco después del inicio del segundo mandato de Trump, y desde entonces su gestión ha estado marcada por la controversia sobre la independencia judicial.
“En tan solo ocho meses, ha transformado profundamente el Departamento de Justicia y ha dejado una gran mancha en la historia estadounidense”, expresó el senador Dick Durbin, demócrata por Illinois y líder de su bancada en el Comité Judicial del Senado.
Durbin comparó la situación actual con el escándalo Watergate, afirmando que “lo que ha ocurrido desde el 20 de enero de 2025 haría estremecer incluso al presidente Nixon”.
Bondi se defiende: “Estamos combatiendo la delincuencia real”
Pam Bondi rechazó las acusaciones y defendió su gestión asegurando que su prioridad es “restaurar la confianza de los estadounidenses en el sistema judicial”, tras los que calificó como “años de manipulación política bajo la administración Biden”.
“Estamos volviendo a nuestra misión principal: combatir la delincuencia real”, dijo Bondi ante los senadores, negando actuar por órdenes de la Casa Blanca.
La fiscal general insistió en que los procesamientos recientes contra exfuncionarios y activistas opositores se sustentan “en pruebas sólidas y dentro del marco de la ley”.
Tensiones políticas y promesas de campaña
Durante su campaña electoral de 2024, Donald Trump prometió “hacer justicia” contra quienes —según él— lo habían perseguido judicialmente durante su primer mandato.
Desde su regreso al poder, legisladores demócratas aseguran que Bondi estaría cumpliendo esa promesa de revancha política, usando la estructura del Departamento de Justicia para investigar o procesar a antiguos críticos del presidente.
La controversia se agravó después de un mensaje publicado por Trump en Truth Social, en el que se refirió a “Pam” en tono crítico, lo que fue interpretado como una advertencia pública a la fiscal por no actuar con la rapidez que él esperaba.
Una audiencia cargada de tensión
La sesión del Comité Judicial fue descrita como una de las más tensas del año.
Los senadores republicanos defendieron a Bondi y acusaron a los demócratas de “hipocresía” y de “politizar el debate sobre la independencia del sistema judicial”.
Por su parte, los demócratas insistieron en que la fiscal “ha cruzado una línea peligrosa” al permitir la interferencia del Ejecutivo en el poder judicial, un principio considerado pilar de la democracia estadounidense.
“Esto no es solo una cuestión de política, es una cuestión de Estado de derecho”, advirtió Durbin.
Posible investigación formal
La audiencia concluyó sin resoluciones inmediatas, pero el Comité Judicial del Senado evalúa abrir una investigación formal para determinar si Bondi ha abusado de sus facultades o violado los principios de imparcialidad del Departamento de Justicia.
De confirmarse las acusaciones, podría tratarse del mayor escándalo institucional en la historia reciente de Estados Unidos, reavivando el debate sobre los límites del poder presidencial y la independencia del sistema judicial en el país.
