El economista y exministro de Hacienda Daniel Toribio, actual titular de la Secretaría de Asuntos Económicos de la Fuerza del Pueblo (FP), aseguró que las recientes declaraciones del presidente Luis Abinader, quien afirmó que “el 80 % de la deuda tomada por su Gobierno se ha destinado a pagar deuda vieja”, no coinciden con los datos oficiales publicados por el Ministerio de Hacienda.
Toribio explicó que entre 2020 y 2025, el Gobierno ha requerido en promedio RD$365 mil millones anuales en financiamiento, lo que equivale a RD$2.2 billones en cinco años. De ese total, indicó, las llamadas aplicaciones financieras —es decir, los recursos utilizados para amortizar o refinanciar deudas previas— representan solo RD$564 mil millones, equivalente a un 25.6 % del total.
“El otro 74 %, más de RD$1.6 billones, se ha utilizado para cubrir déficits fiscales, pagar subsidios y sostener el gasto corriente del Estado. No se ha destinado a obras de infraestructura ni a inversión productiva”, subrayó el economista.
Toribio añadió que parte de esas amortizaciones corresponden a deudas contratadas por la propia administración actual, por lo que —según su análisis— “más del 80 % del financiamiento no se dedica a pagar deudas de gobiernos anteriores, como ha afirmado el presidente”.
Endeudamiento para gasto corriente
El dirigente de la Fuerza del Pueblo advirtió que el patrón de endeudamiento del Gobierno “responde a un esquema de sostenimiento del gasto corriente más que a una estrategia de desarrollo”.
“La realidad es que el país sigue endeudándose para sostener su presupuesto diario, no para reducir su deuda ni para generar desarrollo sostenible”, puntualizó Toribio.
Llamado a responsabilidad fiscal
En un documento oficial emitido por la Secretaría de Asuntos Económicos, el exministro concluyó que la Fuerza del Pueblo continuará demandando una política fiscal más responsable y transparente, orientada a que el endeudamiento público se dirija hacia proyectos de infraestructura, creación de empleos y productividad nacional, en lugar de destinarse al gasto corriente y subsidios temporales.
“El endeudamiento debe ser una herramienta de desarrollo, no un mecanismo de supervivencia presupuestaria”, sentenció Toribio.
