Un juez de inmigración en Estados Unidos rechazó este miércoles la moción de emergencia presentada por los abogados del salvadoreño Kilmar Ábrego García, reduciendo sus posibilidades de frenar la deportación y obligándolo a acudir a instancias superiores.
La defensa había solicitado reabrir el caso en agosto, alegando que Ábrego fue deportado por error y que ahora reúne los requisitos para pedir asilo. Sin embargo, el juez Philip Taylor concluyó que la petición fue presentada “fuera de plazo”, casi seis años después de que concluyó el proceso en 2019, superando así el límite legal de 90 días para este tipo de recursos.
Posible apelación ante la BIA
Tras el fallo, los abogados deberán recurrir a la Junta de Apelaciones de Inmigración (BIA), que recientemente ha endurecido sus resoluciones, como ocurrió en el caso del periodista salvadoreño Mario Guevara, a quien también se le negó detener su deportación.
Riesgo de envío a terceros países
En su moción, la defensa había advertido que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) amenazó con deportar a Ábrego no solo a El Salvador, sino también a Uganda, Esuatini u otro tercer país. El juez Taylor desestimó el argumento por “falta de pruebas” de que esa medida fuese a ejecutarse.
El DHS celebró la decisión en un mensaje en X:
“Sus abogados intentaron impedir su deportación de Estados Unidos, pero una cosa es segura: este salvadoreño no podrá permanecer en nuestro país”.
Un caso marcado por errores administrativos
Ábrego, que residía en Maryland junto a su esposa y tres hijos, fue arrestado a inicios de este año y deportado a El Salvador debido a un “error administrativo”, a pesar de contar con un beneficio migratorio que le impedía la expulsión. En El Salvador estuvo recluido varios meses en la cárcel de máxima seguridad CECOT.
Tras gestiones legales, el Gobierno de Donald Trump permitió su retorno a Estados Unidos, pero al llegar fue detenido nuevamente y permanece bajo custodia migratoria.
Actualmente, las autoridades estadounidenses evalúan deportarlo a Esuatini, luego de que Ábrego rechazara Uganda como primer destino propuesto.
